Que los problemas en la Iglesia no afecten tu fe.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, la vida del hombre se desarrolla en medio de dificultades, prácticamente la vida humana es un problema desde que es concebido en el claustro materno hasta su muerte, lo cual sirve perfectamente para la salud del alma, para el crecimiento de las virtudes, y es un eficaz recordatorio que nuestra patria definitiva no es la tierra, A ti suspiramos gimiendo y llorando en éste valle de lágrimas, reza la Salve. 

Dónde se encuentre el elemento humano habrá problemas, malos entendidos, opiniones encontradas, entre otras muchas dificultades propias de las miserias humanas, aun en la Santa Iglesia Católica, pues la integramos seres humanos, con las miserias humanas, luego entonces también habrá problemas humanos. 

La dificultad no esta en el elemento divino, en la Iglesia Católica como Institución santa, sino en las personas que la integramos; muy al margen si obra de buena o mala intención, sólo Dios lo sabe; si hay descuido, negligencia, malicia, dolo, es propio del hombre inclinado al pecado.

Nuestro Señor Jesucristo predicó el Santo Evangelio en medio de problemas, con personas de muy recta intención y con personas llenas de odio, tanto que lo crucificaron con juicio falso, doloso y premeditado. 

Anotaciones: 

1º Disposiones del buen católico.- Debe ser fuerte, no buscar en todo su gusto y comodidad; tener la mentalidad clara, firme y determinante a salvar su alma, cueste lo que cueste, tenga que pasar por los problemas que la Providencia permita, debe mantenerse en esa santa resolución: salvar el alma en medio de amigos o enemigos, el fin es muy claro, las condiciones del camino son accidentales, ponga inteligencia, coraje y voluntad. Vitae hominum militia est, La vida del hombre sobre la tierra es milicia.

1.1. El catolico en lo que debe ser estricto e inteligente, es cuidar de su salvación eterna, iniciando por conocer para después defender la sana doctrina, el Magisterio inerrante de la Santa Madre Iglesia Católica; cuando una persona se aparta o piensa diferente a la doctrina inmutable, sencillamente es un hereje, está fuera de la Iglesia, en eso no hay termino medio. 

1.2. "El comienzo de una vida santa, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe."  San Agustín, Sermón XLIII; si no hay una doctrina verdadera, sostenida en el Magisterio inerrable de la Santa Iglesia Católica, no podemos hablar de santidad de vida, de ahí la importancia de tener claridad y precisión de la doctrina católica, fundamento de la santidad de vida, en expresión de San Agustín. 


2º Los problemas en la Iglesia.- Lamentablemente habrá problemas, pero queridos hermanos, tener la madurez y la inteligencia para distinguir los elementos humanos de el divino, quede claro: el problema no es la Institución fundada por Nuestro Divino Redentor [Iglesia Católica], sino, las personas que integramos la Iglesia, porque somos humanos.

2.1. La fe se debe probar, no estar a conveniencia o por intereses humanos, luego entonces, Dios Nuestro Señor en su infinita sabiduría, permite las dificultades en la Santa Iglesia, para que la fe verdadera resplandezca, para que los hombre de recta y santa intención crezcan en virtud, en fe y en la confianza en Dios Nuestro Señor, que nunca abandona a sus hijos. 

2.2. Sumamente lamentable, triste que un buen católico abandone su fe por un escándalo [cierto o falso, porque abundan las afirmaciones gratuitas]; se materialice en abandonar la Santa Misa verdadera, en apartarse de la Sagrada Confesión y Comunión, y peor aun, catastrófico abandonar la fe católica por el protestantismo o sus ramificaciones. 


Practica 

1ª Salvar su alma.- No se va a la Iglesia a hacer amigos, ni platiquitas, ni grupitos. Lo esencial es salvar el alma, frecuentar los sacramentos y robustecer la doctrina verdadera; de manera secundaria, accidental, a quien se le de y lleve gusto: ayudar por caridad en las labores humanas que definitivamente necesita la Iglesia para su buen funcionamiento, pero cuidado, es ahí donde surgen muchos problemas, cuidado, ir prevenidos. 

2ª Rezar el Santo Rosario.- La Santísima Virgen María, nuestra Madre Inmaculada, nos ama tanto, que como Refugio y Consuelo de todos los pecadores, cuida de nosotros en medio de los problemas, pero debemos perseverar fielmente, varonilmente, santamente en el rezo devoto del Santo Rosario.


“En el año 1578 una mujer de Amberes se entregó al demonio, firmando el acta de entrega con su sangre. Algún tiempo después se arrepintió, y, como sintiera gran deseo de reparar el mal que había hecho, buscó un confesor prudente y caritativo para conocer el medio de librarse del poder del diablo. Encontró efectivamente un sabio y virtuoso sacerdote que le aconsejó buscase al P. Henry, director de la Cofradía del Santo Rosario, del convento de Santo Domingo, para que la inscribiese en la Cofradía y la confesara, y así se lo pidió; más, en vez del Padre, encontró al demonio bajo la forma de un religioso que la reprendió severamente y le dijo que ninguna gracia podía esperar de Dios ni había modo de revocar lo que había firmado, lo cual la afligió mucho.

No por eso perdió por completo la esperanza en la misericordia del Señor y volvió a buscar al Padre, encontrando nuevamente al diablo, que la rechazó como en la ocasión anterior; más repitiendo por tercera vez el intento, permitió el Señor que encontrase al P. Henry, a quien buscaba y que la recibió con caridad, exhortándola a confiar en la bondad de Dios y hacer una buena confesión; la admitió en la Cofradía y le ordenó que con frecuencia rezase el santo Rosario. Y un día, durante la misa que el Padre celebraba a intención de la mencionada mujer, la Santísima Virgen obligó al diablo a devolverle la cédula firmada, quedando de ese modo libertada por la autoridad de María y la devoción al Rosario.” Obras de San Luis María G. de Monfort, BAC, 1953, página 368. 

Hermanos pecadores, ánimo, a buscar modos y formas de salir adelante en medio de los problemas, pero que nuestra fe no desfallezca, que crezca en medio de la tribulación, confiando siempre en la Gloriosa Virgen María, Madre de Dios y de nosotros. 

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

 

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