Quién reza el Santo Rosario hace mucho.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Muchas almas con deseos de amar y servir a Dios Nuestro Señor, por tentación piensan que para agradar a Dios deben hacer muchas obras exteriores con el prójimo y quien se entrega a la oración pierde el tiempo.

El activismo en la vida espiritual es un verdadero peligro para la salud del alma, es decir, fundar toda su espiritualidad en la vida con el prójimo, lo cual con el tiempo desgasta demasiado el alma y viene a perder la gracia, a convertirse en un simple trabajador social, que puede hacer obras buenas en pecado mortal. 


Consideraciones. 


1º   No perderse en la tentación del activismo.- No se trata de hacer muchas cosas, sino de hacer la voluntad de Dios, la cual inicia por nuestra propia santificación, es decir vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor. Haec est enim voluntas Dei, santificatio vestra: Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. San Pablo a los Tesalonicenses IV, 3. 

Lo primero que se requiere para un verdadero apostolado en forma y serio, es que se haga en gracia de Dios, asegurando de esta manera la obra de Dios.


2º   El apostolado debe fundarse en la vida de gracia.- Las obras exteriores deben estar fundadas en el estado de gracia, para ello requiere una vida de oración, de sacramentos y de preparación espiritual para hacer la obra por Dios y para Dios, de lo contrario, encontrará la ingratitud del hombre, la falta de correspondencia, el agotamiento y la soledad del espíritu. 

Iniciar por una vida espiritual ordenada, es decir: oraciones de la mañana y de la noche, Santo Rosario todos los días [de preferencia de rodillas, con una cera encendida ante un pequeño altar de la Santísima Virgen María, buscando la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor], la frecuencia de los sacramentos conforme a nuestras posibilidades particulares.



3º  Quién reza el Santo Rosario hace mucho.- Muchos piensan que rezar el Santo Rosario es perder tiempo o hacer poco, que debemos ocuparnos en dar de comer y beber al hambriento en vez de tanta oración, lo cual es incorrecto porque primero esta Dios y después el hombre. 

Quien reza bien el Santo Rosario hace mucho, es decir, rezar despacio, de rodillas, ante un altar, con una cera encendida y de preferencia en estado de gracia o al menos, con un sincero arrepentimiento de sus pecados.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.


Dios te bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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