¿Quieres abandonar el pecado?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


El buen católico, no debe contristare ante sus faltas, debilidades propias de la naturaleza humana, los defectos e incluso pecados propios del camino de santificación; recuerde oh buen católico, nadie será más combatido de Satanás que aquél que desea ser bueno, sobre todos los fieles devotos del Santo Rosario, por lo cual erguidos y combatir con valor y no desmoralizarse o entristecerse por no ser perfecto.

Debe perseverar en los medios de santificación, sobre todo el ejercicio del Santo Rosario, que es medio seguro de santificación, recuerde la promesa que hizo la Santísima Virgen al beato Alano: “Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los auxilios de la Iglesia.” Esto lo conoce muy bien el enemigo común, por lo cual emplea su inteligencia para que el buen católico abandone el Santo Rosario, o dicho de otra manera susurra al oído: Para que rezas tanto el Rosario si no cambias, eres muy pecador, no vas a cambiar, más ofendes a Dios... Si amaras a Dios no cometerías estos pecados... eres muy soberbio, la Virgen no te escucha, como puedes tener tentaciones durante la oración, eres muy malo.... es muy hábil el espíritu maligno para desanimar, para mover los sentimientos, para decir que aquel que reza el Santo Rosario no sirve, no vale, es una basura, etc. pues si fuera cierto lo que susurra al oído éste demonio, debería alegrarse, pues su trabajo -del demonio- es hacer a las almas malas.

Buen católico, no abandone su Santo Rosario, perseverar, no desanimarse por las miserias humanas, tarde que temprano alcanzara la gracia para dominar sus miserias, pero debe perseverar y ejercer el dominio de su voluntad y sentimientos para ponerlos al servicio de Dios Nuestro Señor.  

Recuerdo ahora un caso real de una mujer meretriz que tenia su vida muy sucia, empezó a rezar el Santo Rosario, con el tiempo abandono el pecado y murió en gracia de Dios pronunciando los dulces nombres de Jesús y de María; es evidente que hubo un periodo donde iba de la mano, por así decirlo el pecado y el Santo Rosario [parecía imposible dejar el pecado] pero, con la perseverancia hubo un cambio de vida que ni la misma persona lo puede explicar en que momento exacto. 

Ese momento donde se combina la gracia y el pecado, es el más difícil, pero debe tener temple el católico, aunque sea muy malo, debe perseverar, esta empezando a salir del  lodo de pecado, esta alimentando el alma, persevere.

El buen católico es humilde, pero no es cobarde, ni tonto, ni tarado; por el contrario es un soldado, un guerrero dispuesto a morir cada día, por lo tanto recordar que la santidad no es sinónimo de ser el amigo de todos, de ser aceptado por todos, de llevársela bien con todos, NO, eso no es santidad, eso son respetos humanos.

"Una persona verdaderamente devota de la Virgen no es inconstante, melancólica, escrupulosa ni tímida. Y no quiere esto decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo sensible de su devoción; sino que, si cae, se vuelve a levantar tendiendo la mano a su bondadosa Madre, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desazona por ello; porque el justo y el devoto fiel de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo." San Luis María G. de Montfort, La verdadera devoción a María, No. 109.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


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