Rece despacio, ¿qué prisa tiene?


15 Jul
15Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos, la oración es la elevación del alma a Dios, para adorarle, darle gracias, implorar perdón por nuestros pecados y pedirle lo que necesitamos; es la comunicación del hombre con el Creador, es fundamental para cumplir los mandamientos y alcanzar la bienaventuranza eterna: El que reza se salva, el que no reza ase condena.

Una oración atropellada o rápida, sin atención o con el pensamiento en otras cosas, son infructuosas por falta de las disposiciones.

“Es la oración una audiencia que el Criador se digna concedernos, una conversación con nuestro Padre celestial”. Ad. Tanquerey, ‘Compendio de teología ascética mística’, No. 654.


Consideraciones


1º La atención en la oración.

Si se desea que la oración sea bien hecha, es indispensable poner atención, lamentablemente las almas en su orgullo hacen lo que quieren, son la regla y nadie les puede decir nada, siempre en una especie de incredulidad pidiendo una señal extraordinaria para ceder su consentimiento.


Requisitos para una oración con atención:

1.1.    Pronunciar bien las palabras, poner cuidado en lo que decimos.

1.2.    Entender la significación de los que estamos diciendo.

1.3.    Juntamente elevar el alma a Dios o tener el deseo de adorarle, bendecirle y unirse.

Si se reza precipitadamente, como suele ser más evidente en las letanía del Santo Rosario, que aún no termina de rezar la invocación, cuando ya están contestando, se “comen” u omiten las palabras, se pronuncian confusamente; resulta ser una oración mal hecha, a la cuál se acostumbra y se hace normal con la repetición.


2º Las prisas destruyen la devoción.

Una vida católica debe tener oración bien hecha, ¿qué prisa hay? Hoy es un motivo, mañana otro, hasta que se vuelve una costumbre la oración mal hecha [precipitada, en pecado mortal, casi nunca de rodillas] además de la tendencia cada día mayor a rezar oraciones extrañas, novedades, viendo el Santo Rosario como algo bueno, pero que no agrada porque se repite lo mismo.

“Entre los católicos, los que llevan el signo de la reprobación no se cuidan apenas del Rosario, son negligentes en rezarlo o lo rezan con fastidio y precipitadamente.” San Luis María G. de Montfort, ‘El secreto del rosario’ rosa XVII.


3º La verdadera devoción a la Santísima Virgen María es señal de salvación eterna.

Debe el católico esmerarse en estudiar la obra de San Luis María G. de Montfort: ‘Tratado de la verdadera devoción’ donde se explica como se debe rezar, las falsas devociones que corrompen el Santo Rosario.

Procura rezar todos los días el Santo Rosario de la Santísima Virgen María en gracia de Dios, despacio, con atención, de rodillas ante una imagen de la Madre de Dios, con una cera encendida, y sobre todo sin prisas.


"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.









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