Salva tu alma en el mundo presente.


29 Jul
29Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



En la vida del hombre sobre la tierra tiene momentos felices, alegrías, mucho trabajo y con frecuencia la falta de correspondencia, comprensión e ingratitud de sus amados, lo cuál genera una frustración o desánimo en la vida ordinaria. 

Debemos recordar que nuestra patria es el paraíso, que la vida presente sobre la tierra es un paso a la eternidad, un lugar para merecer nuestra salvación eterna con el auxilio de la gracia y nuestra correspondencia. 

No buscar el premio único o motor de nuestra existencia en las personas, recordar con frecuencia que hemos de morir para vivir eternamente en el cielo. Por ello vale la pena ser bueno, vale la pena cumplir los mandamientos, perdonar de corazón, trabajar con ahínco en la salvación eterna de nuestra alma. 

“Luego mi fin no son precisamente las riquezas, los honores, las delicias; representar un papel brillante en el mundo, lucir, gozar, sino principalmente y ante todo SERVIR A DIOS; y servirle, no a mi antojo y capricho, sino como Él quiere que le sirva.” San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales


Consideraciones 

Puedes ganar el cielo sin ser rico, sin la aceptación de los hombres, sin tener grandes títulos o reconocimientos. Lo fundamental es amar y servir a Dios Nuestro Señor en el cumplimiento de los mandamientos en el día a día, frecuentar los santos sacramentos y perseverar a pesar de las caídas, errores, recaídas, desalientos, penalidades propias de la flaqueza humana. 

“Cuando tu corazón caiga, levántalo suavemente, humillándote mucho en la presencia de Dios con el conocimiento de tu miseria, sin asombrarte de tu caída, pues no es de admirar que la enfermedad sea enferma, la flaqueza sea flaca y la miseria miserable. Pero detesta con todo tu corazón la ofensa que has hecho a Dios, y lleno de valor y de confianza en su misericordia, vuelve a emprender el camino de la virtud que habías abandonado”.  San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota. 


Aparta de tu vida lo que te aparta de Dios, es algo complejo, difícil en nuestros días de apostasía casi general, pero no imposible; tu circulo de amigos, tus diversiones, ocupaciones, trabajos sean para Dios, y de los hombres en tanto cuanto ayuden al fin propuesto; pero debe apartar de su compañía, trato y familiaridad todo aquello que lo conduce al pecado. 

"Las cosas se deben medir por cuanto le ayuden o estorben a la consecución de su último fin." 'Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola' 


Rezar el santo Rosario cada día, de preferencia con atención, despacio y de rodillas -al menos una parte- buscando obtener la salvación eterna por la verdadera devoción a la Santísima Virgen María. Para lo cuál puede instruirse en el libro de San Luis María G. de Montfort: tratado de la verdadera devoción, medio seguro de alcanzar su salvación eterna. http://www.mediafire.com/download/riwmdxhdnwggztt?fbclid=IwAR3H7o-0J7iB21-4lo5CIFEPZ-S67eVCSN7eXFq7g6N7Xt8kqK-Y6U_QuPM

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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