¿Se puede abandonar el pecado?


04 Mar
04Mar


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


¿Qué te da el pecado para amarlo?, ¿Es un bien para tu vida el pecado?... 

El pecado es la transgresión de la ley de Dios Nuestro Señor, el cual es el mayor daño para el hombre pues lo aparta de Dios, lo destruye y lo conduce a la condenación eterna: 'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23. 

Dios Nuestro Señor al prohibirnos el pecado es porque nos ama, porque el pecado es el mayor daño que se le puede hacer a un alma, es la puerta del infierno, el camino de la infelicidad, es la presencia de Satanás en una persona. 


Consideraciones 


1º Donde hay pecado hay problemas. 

El pecado es la puerta por donde entra Satanás en la vida del hombre, es la marca de su presencia, la cual con la reincidencia conduce a la esclavitud del alma y la condenación eterna. 'Stipendia enim peccati, mors.'

"El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


2º El pecado es la ruina del hombre. 

En cualquier lugar del mundo, época y circunstancia donde se encuentre un hombre aficionado al pecado, es la señal evidente de la decadencia de dicha persona, de su entorno y obras. 'Stipendia enim peccati, mors.'

El pecado destruye la juventud, la verdad, la familia, las sanas finanzas, la educación, simple y sencillamente porque es la presencia de Satanás. Si en verdad te amas apártate del pecado, no importa que tardes toda tu vida, grande será tu recompensa. 

Debe cuidarse de los hombres con una conciencia laxa y desgarrada, quienes en su mediocridad se han convencido que son buenos porque no roban, no matan, pero su ejemplo es una peste para las almas de Dios, son como zánganos de la vida espiritual que todo lo infectan con su ejemplo y con sus pláticas.


3º ¿Cómo abandonar el pecado? 

Determinación, voluntad y perseverancia en su santo propósito, dependiendo de cada caso deberá hacer reformas en su vida, costumbres y amistades, en su camino de recuperación tendrá muchas caídas y recaídas, en las cuales deberá levantarse inmediatamente, donde será probada la humildad, la voluntad y el firme propósito de alcanzar su libertad espiritual. 

Esta determinación en definitiva no es para las mayorías, ni para las personas comodinas, mucho menos para los que gustan de hablar mucho y hacer poco o nada. 

Debe conocer su pecado principal, que regularmente es la soberbia aunque se manifieste de múltiples formas para mejor pasar desapercibida su perniciosa raíz, confesarse bien con frecuencia, apartarse de las ocasiones, reformar su vida y rezar cada día el Santo Rosario despacio y atentamente a la Bienaventurada siempre Virgen María. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.

Hay ciertas almas que rezan el santo Rosario de una manera pésima, es decir: atropelladamente [muy rápido], haciendo tres o cuatro cosas a la vez [sin atención], mal rezado [platicando con otro, viendo televisión, bostezando, acostados por pereza, etc.]; los cuales son como demonios que al verlos, espantan a cualquier alma que tuviera algún deseo de tener una devoción tan santa. 

Finalmente, está en la persona, que tenga ganas, disposición y constancia para trabajar hasta vencer o morir en el camino unido a la gracia de Dios Nuestro Señor. "Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti". San Agustín.


Dios le bendiga.






Ave María Purísima, sin pecado original concebida.






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