Sembrar cada día obras santas.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, la estabilidad en la vida espiritual se alcanza insensiblemente, en la suma de las obras que uno realiza todos los días, en el comportamiento del alma en las tribulaciones, aflicciones, gozos y alegrías. 

Debemos procurar sembrar cada día con obras buenas y santas, gratas a Dios Nuestro Señor, no querer cosechar al tercer día, pues aún falta mucho camino por recorrer. 

Consideraciones

1º Hacer cada día hechos concretos que garanticen en sí mismos la santificación del alma, la glorificación de Dios, verbigracia: Santo Rosario [rezado con atención, devoción y piadosamente], lectura espiritual [libros autorizados por la Iglesia].


2º No esperar con ansiedad el día de la recompensa, el día de la plenitud espiritual, de la paz [no tentaciones, no problemas, todo amor y paz], porque el camino se alarga más. 

Por el contrario vivir cada día con un piadoso entusiasmo, meditando que ese día nos lo otorga Dios para nuestra santificación. 


3º Quién pone los medios en practica, tarde que temprano verá los resultados; si usted cada día esta rezando el santo Rosario, esta sembrando poniendo los medio para la santificación de su alma, tenga usted la certeza de que algún día tendrá los resultados de su esfuerzo ayudado de la gracia. 

La mejor inversión es en la santificación de su alma, particularmente mediante el santo Rosario a la Santísima Virgen María, ese sólo hecho lo llevará a la santidad mediante la verdadera devoción  a la Bienaventurada Madre de Dios. 

Dios le bendiga.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

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