Ser humildes con inteligencia, no servidores de los hombres.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, con frecuencia encontramos al buen católico en su lucha por ser bueno, humilde y santo, enfrentándose a situaciones complejas donde buscan al nombre de la humildad sujetarlo a la autoridad humana. 

El pecador reconoce su falta de humildad [propia de la naturaleza humana], trata de cambiar de vida, de ser bueno, encontrando en no pocos casos una especie de manipulación de su persona a partir de la falta de humildad, verbigracia: 

En un grupo dirigido al bien, el jefe por lo regular quiere que le obedezcan a él, que piensen como él, que se estandaricen con su manera de pensar y obrar, a esos discípulos se le llaman buenos; cuando uno de ellos discrepa de la persona [no de los mandamientos de la ley de Dios] en ese momento es el malo, el soberbio, el rebelde, el ingrato. Hay confusión... Falta de humildad está en todos, pero no por eso debe dejar que se le humille, que se le falta a su dignidad de católico. 

¿Que es humildad?

La verdadera humildad no consiste en querer ser tenido por humilde; sino en querer ser reputado por despreciable y vil: ‘Verus humilis vilis vult reputari, non humilis praedicari; et gaudet de contemptu sui.’ San Bernardo. 

"¿Pensáis que consiste la humildad en traer vestidos viles y despreciados, o en andar en oficios bajos y humildes? No consiste en eso, porque ahí puede haber también mucha soberbia, y desear uno ser tenido y estimado por eso, y tenerse por mejor y más humilde que otros, que es la fina soberbia." San Alonso Rodríguez, Ejercicio de perfección y virtudes cristianas, tomo II, tratado III, capítulo VI. 

2º Dice san Jerónimo, epist. 27: Multi humilitatis umbram, veritatem pauci sectantur: "Muchos siguen la sombra y apariencia de humildad: fácil cosa es traer la cabeza inclinada, los ojos bajos, hablar con voz humilde, suspirar muchas veces, y a cada paso llamarse miserables y pecadores; pero si a esos los tocáis con una palabra, aunque sea muy liviana, luego veréis cuán lejos están de la verdadera humildad" 

 "El verdadero humilde en la paciencia y sufrimiento se echa de ver: esa, dice san Jerónimo, es la piedra de toque donde se conoce la verdadera humildad…  y la humildad es verdad, y la soberbia y presunción es mentira y engaño; porque no sois vos lo que pensáis ni lo que queréis que los otros piensen que sois.  Pues si queréis andar en verdad y en humildad, teneos en lo que sois. Por cierto que no parece que pedimos mucho en pediros que os tengáis en lo que sois, y que no os queráis tener en más; porque no es razón que nadie se tenga en más de lo que es, antes sería grande engaño, y muy peligroso, andar uno engañado en sí mismo, teniéndose por otro de lo que es.” San Alonso Rodríguez, Ejercicio de perfección y virtudes cristianas, tomo II, tratado III, capítulo VI. 

Cuestiones practicas.


Hay muchas personas que abusando de su autoridad gustan utilizar a las personas de buena y santa intención para sus fines particulares, haciendo creer que va la gloria de Dios de por medio, por ello requiere inteligencia y recordar las palabras de San Pedro: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. 

2ª El que Usted haya tenido la desgracia de cometer los más graves pecados, no significa que los que le rodean puedan tratarlo como una basura o desecho, porque usted es un santo en potencia, un candidato querido por Dios para habitar en el cielo, un templo de Dios cuando vive en gracia; entonces, arrepiéntase de corazón y este con inteligencia, bastante humillación es lo que atraviesa el pecador para levantarse y mantenerse en pie o en lucha, para que algunos demonios con aparente santidad le hagan imposible su vida humillandolo al nombre de la virtud de la humildad.  

"A la humildad le levantan muchos falsos testimonios. Piensan que la humildad es una virtud muy pusilánime, muy deprimente. Y nada de esto, es una virtud fuerte, vigorosa. ¿No fue esa la virtud característica de San Miguel Arcángel con la que acabó con el poder del demonio? La humildad es una de las virtudes más fuertes. Nuestro Señor ¿con qué destruyó también el poder del demonio si no con la santa humildad? No, no es una virtud pusilánime. El desaliento es propio del orgullo; el orgullo si que es cobarde, que es pusilánime, que es débil. La mayor parte de las desconfianzas y de los desalientos vienen de la falta de humildad. Aunque aparentemente se den motivos de humildad, en el fondo es la que falta." Monseñor Luis María Martínez, Arzobispo primado de México, Espiritualidad de la Cruz, página 244. 

Busque en todo momento amar y servir a Dios Nuestro Señor, en sus decisiones preguntese ¿Hay pecado en esto? Si no lo hay, puede hacerse. 

3ª Con palabras más fuertes, pero verdaderas instruye el Padre Basilio Méramo: 

“Yo lo repito una y mil veces, la religión no es para embobarnos ni entontecernos, ni hacernos imbéciles, la religión es algo inteligente, lúcido; con luz e inteligencia divina, de sabiduría, de ciencia, de sapientia, acompañada de los dones más excelsos del Espíritu Santo. La tontería, la bobada, no son parte de la religión, eso es parte de nuestra miseria humana, que a veces la camuflamos de virtud. Y por eso Nuestro Señor, con esa sagacidad, previendo que a muchos se atontaría con la religión: hay que ser humildes, hay que ser obedientes, hay que ser mansos. 

Pero ser humildes, ser mansos, ser obediente; no es ser tonto, ni imbécil, ni tarado, ni estúpido, ni lo que fuera. El ser humilde, el ser manso, el ser dócil, el ser obediente. Pero la obediencia no es la estupidez. Eso mis estimados hermanos, que quede claro." Parte del sermón del 8º domingo después de pentecostés del padre Basilio Méramo, año 2011.

  

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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