Sin miedo a vivir, salve su alma.


01 Apr
01Apr


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



En este mundo debemos tener la mente fría para no asombrarnos ante los descubrimientos y facilidades que otorga la tecnología, donde fácilmente el católico se pierde en la fantasía de la modernidad. 

Se requieren ideas claras, objetivos definidos en lo fundamental de la existencia del católico, para no ser absorbido por la vorágine de la vida. 

Haga lo que haga, debe vivir en gracia de Dios. 


Consideraciones



1º La salvación eterna no es negociable.

El fundamento de la vida del católico, es vivir en gracia de Dios, es la consistencia de su vida, desde donde puede hacer todo, sin descuidar su unión con el autor de la vida por medio de la gracia; si pierde la gracia, pierde todo. 

El autentico católico no debe temer los éxitos, ni el dinero, ni los fracasos; debe saber que Dios Nuestro Señor se los concede para bien de su alma y de la fe católica, utilizarlos para lo que son, pero una cosa importante, su salvaguarda es el estado de gracia permanente, es fundamental que viva en gracia de Dios y que robustezca su vida espiritual.

Et vos estote parati: quia qua hora non putatis, Filius hominis veniet.  "Vosotros pues estad apercibidos:porque a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del hombre". Evangelio de San Lucas XII, 40.



2º Aprovechar los dones que ha recibido de Dios. 

Cada alma por la infinita misericordia de Dios Nuestro Señor tiene una gracia, un don que ha recibido para mejor alcanzar sus salvación eterna y ayudar a las almas. 

Lo interesante consiste en no deslumbrarse con sus dones o habilidades, primero viva en gracia de Dios, utilice lo que tenga para su salvación eterna y para la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor: de lo contrario, será para su condenación eterna. 

Quid enim prodest homini, si mundum universum patiatur? "Que aprovecha al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" Evangelio de San Mateo XVI 26.



3º La verdadera devoción a la Santísima Virgen María. 

Con mucho cariño, instancia y piadosa insistencia os exhorto a rezar cada día el Santo Rosario de la bienaventurada siempre Virgen María, tratando de rezarlo despacio, con atención y al menos una parte de rodillas con una cera encendida. 

Tenemos tres grandes enemigos, una naturaleza débil y miserable, por ello debemos recurrir a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y de nosotros los pecadores arrepentidos que recurrimos a ella para salvarnos y ser fieles hijos de Nuestro Señor Jesucristo.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.



Dios te bendiga.








Ave María Purísima, sin pecado original  concebida.






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