Su vida espiritual se funda en Dios, no en los hombres.


22 May
22May


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Las buenas amistades humanas son una ayuda para el crecimiento espiritual, pero son un verdadero estorbo cuando fincan o consolidan el fundamento de la vida espiritual en las personas, sean hombres de iglesias, sean grupos de oración o lo que fuere. 

El único fundamento de la vida espiritual insustituible es Dios Nuestro Señor, porque es el único que no cambia, los hombres cambiamos por la libertad que Dios nos ha concedido para nuestro mérito o demérito, unido a la ignorancia y fragilidad propia de nuestra naturaleza limitada. 

"Meledictus homo, qui confidit in homine, et ponit carnem brachium suum, et a Domino recedit cor ejus." Maldito el hombre, que confía en el hombre, y pone carne por brazo suyo, y se retira del Señor su corazón. Profeta Jeremías XVII, 5. 


Consideraciones 


1º Solo Dios basta.

El fundamento de la vida espiritual es la presencia de Dios Nuestro Señor en el alma, es la fortaleza en cada momento de la vida, es la gracia que vivifica cada una de las acciones por más sencillas e insignificantes que parezcan, con el mundo a favor o en contra; recordar el caso de Santa Juana de Arco abandonada de los hombres de Iglesia, quemada en la Santa Inquisición por permisión de la Divina Providencia para mayor gloria de la víctima que se inmolaba por amor a Nuestro Divino Redentor el 30 de mayo de 1431 en Ruan, Francia. 

No se contriste si sus mejores amigos le tienen en mal concepto o le hacen traición por malicia o por ignorancia, dejar las cosas a Dios Nuestro Señor, continuar en el camino de gracia, ya Dios enviará nuevas ayudas para continuar en el camino de la perfección espiritual. 

"Bienaventurado el varón, que confía en el Señor, y el Señor será su esperanza." Profeta Jeremías XVII, 7. 


2º Recta intención.

El católico debe portarse bien únicamente por Dios Nuestro Señor, no para ser alabando y honrado de los hombres; asistir a la santa misa, frecuentar los santos sacramentos, tener lectura espiritual, rezar el Santo Rosario no para quedar bien con los hombres, hacerlo únicamente por Dios que ve lo más profundo de nuestro corazón, sin esperar alabanza o reconocimiento de los hombres. 

"Y así cuando haces limosna, no haga tocar la trompeta delante de tí, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres". Evangelio de San Mateo VI, 2.


3º Devoción verdadera a la Santísima Virgen María.

Buscar con empeño, dedicación, obras e inteligencia la verdadera devoción a la Bendita Madre de Dios; evitando las falsas devociones que son un verdadero cáncer mortal en la vida espiritual: 

3.1. Los devotos críticos.- Son por lo común los sabios orgullosos, altaneros y pagados de sí mismo que en el fondo tienen alguna devoción, pero critican casi todas las devociones a la Santísima Virgen María. Ponen en duda los milagros, argumentan que no les gustan las devociones exteriores, critican a los predicadores como exagerados. 

3.2. Los devotos escrupulosos.- Temen deshonrar a Nuestro Señor Jesucristo, catalogan el santo Rosario como un fanatismo propio de personas ignorantes, argumentan que sólo la devoción al Santísimo Sacramento es suficiente, que Jesucristo es el único Mediador, hecho y dicho con un corazón falto de doctrina teológica y de caridad. Hacen cuanto pueden por evitar el rezo del Santo Rosario.

3.3. Los devotos exteriores.- Hacen consistir su devoción en la exterioridad, deseando estar en todo, faltos de atención, de rectitud de intención, de vida espiritual. 

3.4. Los devotos presuntuosos.- Pecadores entregados a sus pasiones o amadores del mundo, sin el mínimo deseo de abandonar su vida de pecado, confiando que se han de salvar porque son devotos de la Bendita Madre de Dios. Dicen que Dios es bueno y misericordioso; que no nos ha hecho para condenarnos.

3.5. Los devotos inconstantes.- Personas de arranques, de momentos, pero todo lo abandonan al tiempo culpando al mundo, al demonio y a la fragilidad humana. 

3.6. Los devotos hipócritas.- Cubren su mala vida con la devoción a la Madre de Dios, a fin de pasar ante las personas como buenos y santos. 

3.7. Los devotos interesados.- Unicamente recurren a la Madre de Dios para pedir cosas, para librarse de algún peligro, una vez obtenido se olvidan de la devoción. 


Aconsejo mis queridos hermanos estudiar la verdadera devoción en el libro santo de San Luis María G. de Montfort: "La verdadera devoción", rezar cada día despacio, de rodillas y con atención el Santo Rosario a la Bienaventurada Siempre Virgen María.



"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios te bendiga.


 





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.