Tener caridad con quienes vivimos.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, cada día tenemos un medio muy fácil de santificación, el cual se desaprovecha por lo cotidiano y frecuente en nuestra vida: tener caridad con quienes vivimos. 

Los pleitos, malentendidos y enconos surgen de los roces humanos, precisamente con quienes convivimos cada día: un mal entendido, una palabra mal dicha, una broma rispida, una nonada de la cual el amor propio, la soberbia, la falta de humildad y caridad hacen una "bomba" de discusiones o sentimientos contrarios e inmediatamente buscan equipo con quien contagiar su falta de caridad. 

Creo queridos hermanos, que una falta de atención o de caridad todos la podemos cometer, y muchas veces no por malicia, simplemente por inadvertencia, ligereza o un poco de mal humor; cosa que mirando a la eternidad podemos aprovechar para crecer en méritos ante Dios Nuestro Señor y perdonar de corazón [olvidar para siempre], ganando abundantes gracias por amor a Nuestro Divino Redentor.

"Hermanos: Revestíos, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad, SUFRIÉNDOOS LOS UNOS A LOS OTROS, Y PERDONÁNDOOS MUTUAMENTE, SI ALGUNO TIENE QUEJA CONTRA OTRO. Así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero, sobre todo, tened caridad, que es vínculo de perfección.  Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados en un solo cuerpo: sed agradecidos." San pablo a los Colosenses III,12. 

Anotaciones:

1º Lo ordinario como medio de santificación.- Algunas veces uno quisiera hacer mucha mortificación, penitencia, grandes peregrinaciones o promesas de mucho sacrificio para ofrecer a Dios un presente, incluso el martirio: es bueno, santo y piadoso, pero debemos ubicarnos; el pan de cada día, lo ordinario es vivir en caridad con los de casa: sobre todo, tened caridad... 


2º Un poco de humildad.- Queridos hermanos, algunas veces, creo que sin advertirlo [sin malicia], nos ponemos tan exigentes con quienes nos rodean, como si fueramos unos santos, consumados en la perfección; la realidad salvo honrosas excepciones, tenemos nuestros defectos y los que nos rodean muchas veces nos han sobrellevado, perdonado y aguantado nuestros momentos; y porque no decirlo, nos han dado cátedra de caridad y humildad, tal vez sin advertirlo; así que bajale un poquito a tus exigencias, un poquito de humildad y de buena voluntad, con ánimo de ofrecer algo sencillo a Dios Nuestro Señor que tanto nos ama.


3º El Santo Rosario.- Como somos pecadores, con infinidad de defectos, pues acudamos a la Santísima Virgen María mediante el rezo piadoso, atento y devoto del Santo Rosario, pidiendo esa caridad, paciencia que tanta falta nos hace; creo que Nuestra Madre Santísima nos va ayudar a tener caridad verdadera con los de nuestra propia casa. 


4º Un ejemplo edificante.- “Bien sabido es aquel ejemplo que cuenta Surio [in vita Sancti Eutimii, mense Januarii.], de un monje, el cual por razón de su cólera e ira poco mortificada, era pesado a sí y a otros; determinóse de salir del monasterio del santo abad Eutimio, en el cual vivía, pareciéndole que estando quitado de tratar con otros y viviendo sólo, cesaría la ira, pues no tendría ocasión con que airarse. Hácelo así, y encerrándose en una celda, llevó consigo un cántaro con agua, y por arte del demonio se le derramó; levantóle y volvió a llenar de agua, y segunda vez se derramó; entonces, con más cólera que solía, toma el cántaro y da con él en el suelo haciéndole pedazos. Acabando de hacer esto, cayó en la cuenta y echó de ver que no era la compañía de los monjes y la comunicación con ellos la causa de su caída en impaciencias e iras, sino su poca mortificación, y al fin se volvió a su monasterio.

De manera, que en vos está la causa de vuestra inquietud e impaciencia y no en vuestros hermanos: mortificad vos vuestras pasiones, y de esa manera, dice Casiano, aun con las bestias fieras tendréis paz, conforme a aquello del santo Job: Las bestias fieras serán mansas para ti [Job V, 23]; cuanto más con vuestros hermanos.” San Alonso Rodríguez, Ejercicios de perfección y virtudes cristianas, tomo II, tratado VI, capitulo 4, página 515. 

Que Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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