Tener mucha paciencia con nuestras miserias.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el camino de Dios no es fácil; cada etapa es compleja, que requiere principalmente de mucha confianza en Dios y desconfianza de nosotros mismos. 

Dejar el pecado, no es fácil, se requiere mucha humildad, paciencia, perseverancia, y sobre todo, mucha voluntad para levantarse cuantas veces sea necesario. 

No es consentir y justificar el pecado, o atribuir todo ya al demonio, ya a la miseria humana, No; se trata de ubicarnos en la realidad: 

1º No somos santos, somos pecadores con deseo de ser buenos. 

2º Debemos tener mucha paciencia, perseverancia y luchar como soldados en la lucha contra las ocasiones, buenas confesiones, mucha vigilancia. 

3º Evitar a toda costa el desánimo, el desaliento, la tristeza y todo eso, que más que humildad, respira amor propio y mucha soberbia. 

4º No contentarse o poner como meta el no pecar, o el alcanzar ciertas virtudes, no; que se haga la voluntad de Dios, por nuestra parte luchar, levantarse, confesarse; todos los días si es preciso, pero, perseverar. 

5º Nuestro camino debe ser la devoción a la Santísima Virgen María, el Santo Rosario: rezar, rezar, rezar, de preferencia, despacio, de rodillas y con una cera encendida. Si ha pecado: rezar el Santo Rosario; si no ha pecado: rezar el Santo Rosario; recordemos las santas palabras del Papa León XIII en su Encíclica: Jucunda Semper: "Repetimos, afirmamos y proclamamos que tenemos cifradas nuestras mejores esperanzas en merecer por el rezo del Rosario los auxilios que necesitamos". 

Querido hermano, te invito a rezar el Santo Rosario, no te desanimes, empieza hoy, con humildad, con perseverancia y dispuesto al tiempo que sea necesario. 


Animo, Dios te bendiga.


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