Tomad la armadura de Dios para resistir y combatir.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, con los pecados llegan los problemas, la infelicidad y la ruina de la vida del buen católico: es el pecado la puerta por donde entra Satanás en el alma, en la familia, en la sociedad. "Todo pecado está, en relación con el diablo. En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274. 

Un alma encadenada al pecado, sea cual sea su especie teológica, tiene dos efectos principales: 

1).- Es una costumbre que con la repetición se va formando una cadena de esclavitud a Satanás, con buena o mala intención, queriendo o no queriendo. 

2).- Se forma una dependencia psicológica-emocional de la persona al pecado, configurando su vida o adaptándola  al pecado, convenciendose en base a su experiencia propia de la imposibilidad de apartarse del pecado: sentimiento de fracaso.


Consideraciones


1º El alma encadenada a un pecado no va a salir por sus propias fuerzas, "ama" lo que no quiere, "desea" lo que rechaza, busca lo que evita. ¿Cómo... Por qué?

"Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí, para que no hagáis todas las cosas que quisiéreis... las obras de la carne están patentes: como son fornicación, impureza, deshonestidades, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riña, discordias, sectas, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y otras cosas como estas, sobre los cuales os denuncio, como ya lo dije: que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Mas el fruto del espíritu es: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad..." San Pablo a los Gálatas V, 17.



2º El hombre no se va a santificar a sí mismo, porque no está la razón suficiente de la santidad en él, cuantos varones de excelsas virtudes en el Antiguo Testamento no pudieron entrar en el cielo por sus méritos, fué necesaria la Redención de Nuestro Señor Jesucristo para abrir las puertas del cielo, y recibir a las almas que esperaban en el seno de Abraham. 

Para que el hombre se santifique, para que abandone el pecado y viva en gracia de Dios, requiere forzosamente de la ayuda de Dios Nuestro Señor: "Estad en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede de sí mismo llevar fruto, si no estuviere en la vid: así ni vosotros, si no estuviéreis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto: porque sin mí no podéis hacer nada." Evangelio de San Juan XV, 4.


3º El problema de un alma en pecado, es querer salir por sus propias fuerza [voluntad] y con solo la industria humana, no olvide que combate no contra una debilidad, sino contra espíritus malignos que Usted no los puede ver, pero están presentes en su vida a través de cada pecado.

"Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad de los aires." San pablo a los Efesios VI, 12.

 

4º El medio, camino para salvar el alma, abandonar el pecado y alcanzar la gloria eterna es por la verdadera fe católica, la gracia de Dios y la voluntad de la persona por la perseverancia.

En concreto, común es la doctrina de los santos y de la santa Iglesia, el medio saludable, eficaz y al alcance de todo ser humano hoy es el rezo piadoso del santo Rosario, con fe verdadera, con atención y voluntad de honrar a la Santísima Virgen María.

En el Santo Rosario, la bendita Madre de Dios, derrama abundantes bendiciones en las almas con recta intención, aparta el demonio de sus vidas: "Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV.

El Santo Rosario es el medio adecuado para toda alma, no hay imposible con la gracia y bendición de Nuestra Señora del Santo Rosario, Madre de los pecadores, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos, siempre espera a sus hijos para bendecirlos.

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12. 

 


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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