Tu salvación depende, en gran parte, de aquellos con quienes vives.


09 Jul
09Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, el cual sirve en su conjunto a los intereses de Dios o de Satanás, lo que es manifiesto en sus obras. "El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

Una persona que vive habitualmente en pecado mortal, está sometido a Satanás aunque en sus apreciaciones personales se considere bueno porque no mata, no roba, ni hace daño a nadie, según su apreciación subjetiva. 

"En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original. Todo pecador, al pecar, se pone del lado de los enemigos de Dios, siendo el diablo el primero de ellos. El pecador se somete al diablo cuando deja de obedecer a Dios.” Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

El hombre es movido por un espíritu: de Dios, de Satanás o de la carne; el cuál se comunica a las personas con las cuales convive, espíritu que trasmite en las palabras, en las obras, en su manera de vivir.

La guerra de espíritus se presenta cada día entre la ciudad de Dios y la ciudad de Babilonia; y así una familia es movida por un espíritu común a todos sus integrantes, lo cuál se predica de una comunidad, un Instituto Religioso, la sociedad en su conjunto.

¿Cómo se conoce el espíritu de una persona, familia o comunidad? Regularmente por su manera de obrar, juzgar, y vivir, conforme a la doctrina de Dios, del demonio o de la carne. Así encontramos personas propensas a la oración, a la penitencia, a la contradicción, a la rebeldía, a la soberbia. 

“En el Seminario, como indicábamos, se había infiltrado el espíritu jansenista en la persona del profesor Leonoë-Menard; y, obligada a oír sus conferencias, se había contagiado también la Comunidad de San Clemente”. Obras de San Luis María G. de Montfort, Biblioteca de Autores Cristianos, año de 1954, página 14. 


Consideraciones


1º ¿Quiénes son tus amigos, tus compañeros, tus conocidos?

Si son almas que por desgracia viven en pecado mortal habitual, y se vive en completa armonía y unión, es señal de ser uno de ellos. Nos asemejamos a quienes frecuentamos; hacemos lo que vemos hacer.


2º La perfección no está en la unidad con los hombres.

La perfección se encuentra en Dios Nuestro Señor, de donde se desarrolla la salvación eterna, con un millón de amigos o de reuniones, o sólo con la gracia de Dios.


3º Ocuparse de vivir en gracia de Dios.

El fin de la existencia del hombre es amar y servir a Dios Nuestro Señor en la presente vida, para verle y gozarle en la eternidad; para ello es indispensable estar bautizado, tener la fe verdadera y vivir en estado de gracia. Hombre que vive habitualmente en pecado mortal sin preocuparse de salir de estado tan lastimoso, es una señal de muerte eterna.


4º La verdadera devoción a la Santísima Virgen María.

Ocúpese de estudiar el libro de San Luis María G. de Montfort: “Tratado de la verdadera devoción”, para conocerla y trabajar por adquirir; de ahí la importancia para quienes han estudiado esta obra, de rezar el Santo Rosario de la Santísima Virgen María todos los días ¡despacio, con atención!, recuerde que las prisas destruyen la devoción.

Los amigos de Dios aman la devoción del Santo Rosario, de rezarle despacio, de rodillas con atención, y hullen de las conversaciones de mundo, del chisme, de la calumnia, de las novedades.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados."  San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.