Tus temores son las fortalezas del demonio.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre católico, hijo adoptivo de Dios, heredero de la gloria eterna, lleva una gran bendición y sobre todo, tiene el altísimo derecho, si corresponde a la gracia con su libre voluntad, en  habitar por lo siglos de los siglos en la gloria eterna, en la casa de Dios en compañía de todos los santos. 

Esta realidad fundada en la Sagrada Revelación, enfrenta un grave problema de envidia, sí, el católico tiene un enemigo acérrimo que se llama: demonio [Satanás, padre de la mentira y del engaño], ‘Vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar’ San Pedro V, 8. 

¿Por qué se empeña el demonio en hacer daño a los hombres?

1º Por el odio que le tiene a Dios y a todo lo que es bueno y santo.

2º Por la envidia que tienen los demonios a los hombres; es decir, porque no pueden sufrir que los hombres vayan al cielo y ocupen el lugar que ellos tenían antes de su rebelión contra Dios.


¿Cómo nos perturba el demonio?

Con darnos malos pensamientos -principalmente deshonestos- así como de odio, envidia, venganza, tristeza, desánimo, desesperación, dudas contra la fe o contra la virtud de los sacramentos; blasfemas contra Dios, los santos y la Iglesia; deseos de robar o de tener muchos bienes materiales; y con suma astucia nos hace pensar que son producidos [en su totalidad] por nosotros.

¿Cuál es la fortaleza del demonio contra ti? 

Tus propios miedos, tus debilidades, que en la mayoría de los casos, él los alimenta; ¿Cuáles son tus miedos? Pérdida de la salud, de la hacienda, de la familia, de la paz y concordia, de la honra y buena fama, etc. [Lo mismo sucede con las pasiones o inclinaciones] Pues, ese será el resorte que utilice el demonio para sembrar en tí, temor, desconfianza y hasta coraje contra Dios, porque no tiene seguridad de poseer lo que ama. 

¿Que debemos hacer? 

Fe y confianza en Dios, en cuyas manos todas las cosas están, enumeremos algunos conceptos.

1º El demonio no te puede hacer absolutamente nada, si no es con permiso de Dios, por ello escribe San Francisco Javier: “Aunque camine, no solo en tierra de bárbaros,  mas aún en el mismo reino del demonio, ninguna barbaridad o rabia del demonio me podrá dañar, si no es con permiso y licencia del Señor; y así sólo una cosa temo, que es ofender á Dios; porque si no le ofendiere, me prometo segura victoria de todos mis enemigos” Padre Francisco García, 1908, Vida y milagros de S. Francisco. Javier, pg. 203. 

2º Debe confiar en Dios, [quien nos ama con todo su corazón] en cuyas manos todas las cosas están, y recordar que en esta vida no es la gloria, aquí venimos a merecer, a trabajar, a ganarnos el cielo, a amar y servir a Dios para verle y gozarlo en la otra vida, así que con o sin dinero, con o sin salud, ciencia , honra o lo que sea, debemos amar a Dios. 

3º Fortalecer la fe con el rezo del Santo Rosario, Nuestra Señora nos ama inmensamente, es nuestra Madre, Refugio y Consuelo, acudamos a ella sin miedo y sin tardanza en todas nuestras necesidades. "Acudamos a María sin miedo, sin flojedad, suplicándole con fervor ardentísimo, por los lazos maternales que le unen tan estrechamente a Jesús y a nosotros; invoquemos con piedad su asistencia por medio de la oración que Ella misma ha designado, y que le es tan grata, para poder descansar con seguridad y alegría en la protección de tan santa Madre." Papa León XIII, Encíclica: Magnae Dei Matris, 8 de septiembre de 1892. 

4º Practica de los siguientes consejos:

https://www.padre-hernanvergara.com/pr%C3%A1cticas-de-piedad/consejos-pr%C3%A1cticos-del-buen-cat%C3%B3lico?onlyContent=1



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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