¿Un homosexual puede salvar su alma?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, todo pecado [llámese como se llame] es camino seguro de condenación eterna, de tal suerte que todo lo que nos separa de Dios es gravísimo daño para la salud de nuestras almas. 

El pecado de la homosexualidad, como todo pecado es reprobable, no se puede justificar, consentir, buscar recovecos... simple y sencillamente es un pecado gravísimo que ofende a la Magestad Divina y es suficiente, el sólo consentimiento en el pensamiento, para condenar un alma, aunque tenga una multitud de obras muy admirables. 

Anotaciones 

1º Más allá de las cuestiones accidentales.- No se trata de defenestrar a quienes tengan ciertas inclinaciones o hayan cometido ciertos pecados. 

1.1. No podemos perdernos o divagar en si nació así o se hizo, si sus parientes tuvieron algo que ver o si le ocurrio un hecho penoso en su juventud, niñez o lo que sea. Es un pecado grave, suficiente para condenar un alma, y la pregunta es ¿Qué hacer? 


2º ¿Un homosexual puede salvar su alma? .- Se quiere la muerte del pecado, no la muerte del pecador; así que esa es su Cruz, debe luchar contra esa tentación [inclinación, debilidad, caídas, etc.] como lo debe hacer el adultero, el dado al vino en exceso, y demás costumbres reprobadas por la santa ley de Dios. 

2.1. Algo importante, normalmente la persona se deprime, se vuelve agresivo, y a toda costa quiere ocultar su pecado [hasta en confesión], de justificarlo mediante razones de mundo, y no pocas veces: hacer obras pías para acallar la voz de su conciencia, sin intención de repudiar su pecado por ser una ofensa grave a Dios Nuestro Señor. 

2.2. Claro que puede salvarse, pero Dios permitio esa Cruz, para que se venza el mismo, para que se humille e implore la gracia de Dios, para que su debilidad sea el medio de su santificación mediante la abnegación, el renunciamiento y mortificación a su voluntad; de tal suerte, que lo que a muchos entierra en el infierno, a él le sirva para hacerse santo, venciendose todos los días con la gracia de Dios. 

2.3. Por el contrario, si se llena de orgullo, soberbia, amor propio [como puede ocurrir con cualquier pecado], y empieza por el camino del egocentrismo, haciendo una historia donde es víctima de lo peor y que a sufrido muchísimo ['pobrecito de mí, es que soy muy bueno, es que me hicieron esto', etc. etc,] se  está justificando, culpando a otros, de lo que en este momento es. Sencillamente si no se arrepiente se condena. 


3º El Santo Rosario.- Se debe tener muchísima humildad para reconocer su pecado, para morir a él mismo, para confesarlo tal cual es, e implorar la gracia de santidad con el rezo devoto, piadoso del Santo Rosario, claro está que debe repudiar su pecado [como cualquier otro que lo separa de Dios], luchar varonilmente, implorar a la Santísima Virgen María su gracia para cambiar, para decir no a la tentación sin importar el tiempo que tarde, con tal de que salve su alma.

"Pues bien, repetimos, afirmamos y proclamamos que tenemos cifradas nuestras mejores esperanzas en merecer por el rezo del Santo Rosario los auxilios que necesitamos" Papa León XIII, Encíclica: "Iucunda Semper", Septiembre 8 de 1894. 

No se quede en la mediocridad, en la justificación y mucho menos en decir que no se puede, ¡claro que se puede!

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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