Una sociedad que cambió su fe por el interés personal.


23 Dec
23Dec


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, uno de los principales cuidados que debemos tener en nuestra vida entera, es el cuidado de la fe recibida de Nuestro Señor Jesucristo la cuál es necesaria para la salvación eterna de nuestras almas. 

La sociedad actual se caracteriza por la apostasía casi general, que es negar la fe de Nuestro Señor Jesucristo recibida en el santo bautismo con los hechos o vida de cada bautizado, a cambio del interés o beneficio personal.

Sine fide autem impossibile est placere Deo. "Y así sin fe es imposible agradar a Dios. Pues es necesario que el que se llega a Dios crea que hay Dios, y que es remunerador de los que le buscan."   Epístola de San Pablo  a los Hebreos XI, 5. 


Consideraciones. 


1º  Una sociedad que ha perdido su fe. Nosotros vivimos en un entorno social, cultural, formativo donde la fe verdadera es lo que menos interesa, lo cual constatamos en la educación oficial que reciben los jóvenes quieran o no en contra de la doctrina inmutable de la santa Iglesia Católica, en las leyes contra Cristo, en el sistema económico fundado en la usura, en la filosofía, e incluso con la abrogación del Santo Sacrificio.

"Y contaminarán el santuario de la fortaleza, y quitarán  el gran sacrificio perpetuo: y pondrán la abominación para desolación. Y los prevaricadores del testamento usarán de engañoso disimulo: mas el pueblo que conozca a su Dios, estará firme, y hará." Profeta Daniel XI, 34.


2º  Lo que mueve la generación presente es el interés. Se ha cambiado la fe por la conveniencia, ¿En qué me conviene?, ¿Cuánto voy a ganar? independientemente sea lícito o no, por lo cual la mora y la fe se utiliza a conveniencia, generando como resultado una apostasía casi general, donde la fe es un analgésico espiritual, utilizada para tranquilizar los remordimientos de conciencia. 

"Mas has de saber esto, que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos". II San Pablo a Timotéo III, 1.


3º Sostener la fe en una sociedad apóstata. Nunca olvidemos el fin de nuestra existencia: Amar y servir a Dios Nuestro Señor en la vida presente para verle y gozarle en la eternidad. Se ama cumpliendo los santos mandamientos, honrado la santa Iglesia y viviendo en gracia de Dios en las circunstancias particulares que disponga la Divina Providencia. 

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23.



Dios te bendiga.







Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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