Una voluntad determinada.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, cada alma vive en un combate permanente contra tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne; con una serie de miserias humanas y fortalezas de acuerdo a las disposiciones particulares de la Divina Providencia. 

¿Por qué Usted no vive en gracia de Dios?... De vivir en gracia realmente ha rendido fruto al ciento por uno, realmente ha llega a la plenitud y madurez espiritual deseada por Nuestro Señor Jesucristo. 

La realidad es que en general estamos sumamente atrasados, detenidos y estancados en la vida espiritual, con sus honrosas y singulares excepciones. 


Consideraciones

1º Los elementos de falta de santidad en nuestra generación particular, es fruto de la sociedad anticristiana en que vivimos, aunado a la evidente crisis del elemento humano de la Iglesia, a la educación totalmente apartada de Dios Nuestro Señor, sumado a otros problemas. 


2º Muchos son los elementos que nos hacen falta para la plenitud espiritual, santidad de vida: santos confesores, directores espirituales, ejemplos de santidad, verdaderos sacramentos, Santa Misa verdadera, entre otros elementos importantes. 


3º Pero, lo que realmente se requiere es: UNA VOLUNTAD DETERMINADA para santificar su alma en las condiciones que la Divina Providencia determine, sea en vida larga o corta, en riqueza o pobreza, en honra o en deshonra, en la salud o enfermedad, entre santos o entre demonios; porque finalmente no es el lugar, ni las condiciones, ni los elementos, la razón más profunda de la santidad de vida. 

Un alma con una voluntad determinada, alcanzará la santidad de vida con la ayuda de Dios, en el camino que Dios le indique, con la Cruz que le toque, pero con una voluntad determinada a seguir a Nuestro Señor Jesucristo, sin importar lo que tenga que pasar, sobre quien tenga que pasar o tenga que enfrentar el mismo reino de Satanás.

“Aunque camine, no solo en tierra de bárbaros,  mas aún en el mismo reino del demonio, ninguna barbaridad o rabia del demonio me podrá dañar, si no es con permiso y licencia del Señor; y así sólo una cosa temo, que es ofender á Dios; porque si no le ofendiere, me prometo segura victoria de todos mis enemigos” Padre Francisco García, "Vida y milagros de San Francisco Javier", Madrid, año 1908, página 203.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  Alimento para el alma

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