Una voluntad determinada.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 



Queridos hermanos, la vida del buen católico que quiere salvar su alma requiere una voluntad determinada a conquistar el reino de los cielos en las condiciones y circunstancias particulares que le hayan tocado vivir por permisión de la Divina Providencia. 

Una voluntad determinada que persevere en el cumplimiento de los santos mandamientos de Dios Nuestro Señor, o que luche con esmero y eficacia cada día en cumplirlos, en frecuentar los sacramentos, en el rezo del Santo Rosario, en vivir en gracia de Dios. 


Consideraciones


1º En la vida diaria prevalecen las almas que todo lo quieren gratis, alcanzar la santidad de vida con deseos o sentimientos, frecuentar los sacramentos con la imaginación, amanecer un día confirmados en gracia y santidad de vida; lo cual es una ilusión, una quimera o franca ignorancia, fundada en el modelo que tienen en su cabeza. 


2º La vida de santidad, de unión con Jesucristo Nuestro Señor por la gracia, conforme a las condiciones particulares de cada uno requiere: esfuerzo, perseverancia, inteligencia, estudio y sobre todo una voluntad determinada.

"Una voluntad a medias, al igual que una oveja sabrosa, basta para contagiar todo un rebaño. Si entre vosotros hubiera ya alguna de éstas que se hayan introducido en vuestro redil por la falsa puerta del mundo, echadla fuera en nombre de Jesucristo crucificado, considerándola como lobo entre ovejas." San Luis María G. de Montfort, Prácticas de la perfección cristiana, 15. 


3º Los sentimientos y los estados anímicos son un verdadero problema en la vida espiritual, el qué y cómo me siento no tienen nada que ver con la gracia y la santidad de vida. La vida se debe vivir independientemente de sus sentimientos, rezar el santo Rosario se sienta muy feliz o en su peor momento. No cometer el error de querer sentir bonito, sentir la gracia, sentir a Dios ¡Catastrófico!

"Una persona verdaderamente devota de la Virgen no es inconstante, melancólica, escrupulosa ni tímida. Y no quiere esto decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo sensible de su devoción; sino que, si cae, se vuelve a levantar tendiendo la mano a su bondadosa Madre, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desazona por ello; porque el justo y el devoto fiel de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo." San Luis María G. de Montfort, La verdadera devoción a María, No. 109.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Etiquetado:  Alimento para el alma

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