Viva en la realidad que le tocó vivir.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, la santidad de vida no depende de las personas que nos rodean, ni de las condiciones económicas, sociales, culturales, edificios que mueven a piedad [monasterios]. 

Algunas veces tenemos el piadoso pensamiento de que seríamos hombres muy buenos si viviéramos en tal lugar, con amistades espirituales y con solvencia económica.

Comentarios

Usted vive en el lugar y condiciones que la Divina Providencia lo ha puesto para que se santifique, y es la persona con su vida [unida a Dios] la que santifica el lugar.

Pensar sobre las condiciones de vida que me gustarían, con frecuencia ajenas a la realidad, es perder el tiempo [romance espiritual] y entrar en una quimera o ilusión que sólo existe en su mente.

Buscar vivir en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor, rezar cada día el santo Rosario, frecuentar cada día la lectura espiritual, sobrellevar las miserias de quienes nos rodean y sobre todo, no tener miedo a quedarse sólo o no ser aceptado por las personas por nuestra fe y religión. 

Queridos hermanos, ubicarnos en la realidad que nos ha tocado vivir, tener la habilidad para cristianizar nuestra vida, costumbres, manera de pensar,  y sobre todo rezar cada día el santo Rosario con fe y devoción. 


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

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