Vive para Dios en el mundo.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el mundo esta lleno de distracciones, máximas contrarias al santo Evangelio, costumbres anticristianas con barniz de 'libertad', amistades de conveniencia, que poco a poco en conjunto van encerrando al buen cristiano en una vida ficticia, ajena al fin de su vida, provocando un vacío existencial con grave daño para la salud del alma. 

Comentarios

1º El mundo y su manera moderna de vivir que directamente no reprueba el Evangelio, pero si le estorba en su 'libertad', hace mucho daño a la salud del alma, sobre todo a las practicas de piedad, como es el rezo devoto cada día del santo Rosario. 

"No queráis amar el mundo, ni las cosas que hay en el mundo. Si alguno ama el mundo, la caridad del Padre no está en él: porque todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de la carne, y concupiscencia de los ojos, y soberbia de la vida: la cual no es del Padre, sino del mundo." San Juan II, 15.


El buen cristiano tiene la mala costumbre de querer agradar y ser el amigo de todos, muchas veces en detrimento de la fe católica. Al que tiene que agradar es a Dios Nuestro Señor, los demás que esperen [que sean tolerantes]. 

Vita vuestra est abscondita cum Christo in Deo: "Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Colosenses III, 3.


Acostumbrarnos a rezar cada día con fe y devoción el santo Rosario, a implorar la gracia de Dios por medio e la oración, a frecuentar la lectura espiritual. 

"No son precisos gusto, ni consuelo, ni suspiros, fervor y lágrimas, ni aplicación continua de la imaginación para rezar bien el Rosario. Bastan la fe pura y la buena intención." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario, XI.


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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