Vivivir en el mundo, pero no como el mundo.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Vivimos en un mundo adverso a la santificación del alma, una sociedad con leyes anticristianas, educación contra Dios Nuestro Señor, con una mayoría de personas que poco o nada se ocupan en la salvación eterna de su alma. 

Aquí nos toco vivir, pero no es prudente mezclarse y pensar como el mundo anticristiano: deslumbrado por la ambición del dinero, de la honra, del poder y de los placeres. 

Consideraciones


1º APRENDER A VIVIR EN ÉSTE MUNDO ANTICRISTIANO.- Vivir de tal manera que usemos del mundo y de las cosas para la salvación eterna de nuestra alma, como advenedizos, tomar lo necesario para no desfallecer conservando la gracia de Dios Nuestro Señor. 

Es un arte, es la ciencia de los santos, por lo cual requiere el entorno domestico principalmente, su altar privado para cada día rezar el Santo Rosario, frecuentar la lectura espiritual, el estudio de la doctrina católica y tener nuestras aspiraciones no en una casa o en un carro nuevo, sino en amar y servir a Dios Nuestro Señor en el aquí y ahora.


2º  NO QUIERAS ENTENDER AL MUNDO.- El mundo tiene un lenguaje que nos enseña a corromper el alma con apariencia de virtud, a robar con aparente compensación "El lenguaje del mundo no le hemos de oír, porque es todo mentira" San Juan de Avila, 'Audi, filia', cap. 1.  

¿Quienes son tus amigos... te conducen a la virtud, al santo temor de Dios? "¿No sabéis que la amistad de este mundo es enemiga de Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo de este siglo, se constituye enemigo de Dios." Epístola de Santiago IV, 4.


3º REZAR EL SANTO ROSARIO.- En medio de los extravíos del mundo, de la corrupción de la sociedad y de la miseria humana, debemos asegurar nuestra salvación eterna por medio del rezo diario del Santo Rosario a la Bienaventurada Siempre virgen María, quien alcanzará para nosotros sus hijos pecadores las gracias necesarias para nuestra salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





Etiquetado:  Alimento para el alma

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.