Cuando tu corazón caiga, levántalo suavemente.


Cuando tu corazón caiga, levántalo suavemente.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

  

El hombre es un ser imperfecto, lleno de debilidades, errores, falsas apreciaciones, y como tal expuesto a cometer muchísimos errores, pero a pesar de todo debe seguir adelante por alcanzar la gloria eterna preparada por Dios para todos sus hijos.

Mientras la vida nos sonríe es fácil conducirnos en éste mundo, cuando todo marcha bien, cuando hay armonía, éxitos, felicitaciones; uno recorre los días de la vida con tanta facilidad. El problema surge cuando tropezamos, cuando caemos y aun no estamos repuestos y cometemos otro error más grande, cuando todo se oscurece en el sendero de nuestros días, cuando la vida deja de sonreírnos, que difícil… se apesanta la Cruz, hay hermanos, que quisieran dejarla, abandonar su Cruz, pero es imposible, porque a dondequiera que vayan la llevan con ellos y mientras más la repudien tanto más sufrirán el desconsuelo…

¿Quién quisiera equivocarse?, ¿Quién desea cometer un error?... nadie, porque nos desaniman, nos humillan y algunos errores son irreversibles, ¿Quién quisiera cometer uno…?

Dios quiera que nunca tropecemos, que nunca experimentemos la condenación de los hombres, pero, aun ahí se necesita de mucha humildad, fortaleza cristiana y un abandono total en la Providencia Divina para seguir adelante a pesar de todo. Hay momentos en los cuales sólo Dios nos puede sostener…

“Cuando tu corazón caiga, levántalo suavemente, humillándote mucho en la presencia de Dios con el conocimiento de tu miseria, sin asombrarte de tu caída, pues no es de admirar que la enfermedad sea enferma, la flaqueza sea flaca y la miseria miserable. Pero detesta con todo tu corazón la ofensa que has hecho a Dios, y lleno de valor y de confianza en su misericordia, vuelve a emprender el camino de la virtud que habías abandonado”.  San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota. 

Nosotros somos muy dados a condenar, a censurar, a juzgar al hermano caído, muy rara vez a ser indulgente, a comprenderlo, a tratar de entender; no olvidemos que esos mismos errores los podemos cometer y aun peores, ¿Cómo quisieras ser tratado cuando te equivocas?, ¿Qué juicio te gustaría tener?, con esto no es mi intención caer en una alcahuetería, en dejar pasar todo, no, es necesario arrepentirse, corregirse, enmendarse de corazón y poner los medio necesarios a nuestro alcance para evitar esos daños, pero sin olvidarnos de tener bondad, misericordia y mucha caridad con el que ha tropezado, porque el día de mañana, Dios me libre, pero yo puedo ocupar su lugar…

“Cuando he aquí que los escribas y fariseos traen a una mujer tomada en adulterio y, poniéndola en medio, dijeron a Jesús: Maestro, esta mujer acaba de ser sorprendida en adulterio. Moisés en la ley nos tiene mandado apedrear a las tales. Tú ¿Qué dices a esto?

Lo cual preguntaban para tentarle y poder acusarle. Pero Jesús, como desentendiéndose, inclinóse hacia el suelo, y con el dedo escribía en la tierra. Más como porfiasen ellos en preguntarle, se enderezó, y les dijo: El que de vosotros se halla sin pecado, tire contra ella el primero la piedra.

Y volviendo a inclinarse otra vez, continuaba escribiendo en el suelo. Más oída tal respuesta, se iban escabullendo uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.

Entonces Jesús, enderezándose, le dijo: Mujer, ¿Dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado? Ella respondió: Ninguno, Señor. Y Jesús compadecido le dijo: Pues tampoco yo te condenaré: Anda, y no peques más en adelante.”  San Juan VIII, 3-11.

Dios Nuestro Señor busca no la muerte del pecador, sino la enmienda, la corrección, que vuelva al rebaño porque son sus ovejas, porque le han costado la vida, pero, como a nosotros no nos costaron ni una gota de sangre, por eso nos comportamos en ocasiones tan severos, sin piedad… cuanto debemos aprender de Nuestro Divino Redentor: Pues tampoco yo te condenaré: Anda, y no peques más en adelante.

¿Alguna vez has cometido algún error?, ¿Nunca te has equivocado…? Dios quisiera y nunca hayas errado, pero a los que se han equivocado gravemente, les preguntó con mucha confianza ¿Cómo se han sentido?, ¿verdad que mal?... verdad que quisieran en ese momento encontrar un verdadero amigo que los comprenda, una mano bondadosa que los aliente a seguir adelante, una voz que hable del amor que Dios le tiene al pobre pecador… cuán gratas y alentadoras son esas palabras en los momentos de angustia y aflicción, simplemente que nos digan: no te preocupes, todo va a salir bien, ten confianza en Dios… palabras tan sencillas, pero dichas con la gracia de Dios son un verdadero consuelo; tenemos que ayudar al pecador, tenemos que ayudar al hermano caído, y creo que el hombre que consuela de corazón a su hermano, experimenta un gozo espiritual, creo yo, que es la mano de Dios que recompensa este gesto de caridad, de amor para con la oveja descarriada… hay que ayudar. 

Dios nos de la gracia de aprovechar las ocasiones de ayudar, es muy triste y duele en el fondo del alma poder ayudar y no hacerlo,  portarnos con egoísmo, como si no necesitáramos de nadie. No queridos hermanos, siempre que en nuestro camino encontramos una madre afligida, una viuda menesterosa, un huerfanito triste o cualquiera que Dios nos ponga en nuestro paso, de verdad, hay que ayudarlo, darle alegría, consuelo y si es posible unos cuantos pesos… ¿saben? Uno siente perfectamente en su corazón que Dios te dice: Gracias… y uno se llena de un gozo espiritual que con nada tiene comparación. 

A pesar de tus defectos, pecados, errores y más errores, nunca olvides que eres la obra de Dios, que tienes un Padre que te ama con todo su corazón, que te busca y te llama… no estás sólo, parece que a nadie le interesas, que no vales nada; pero la verdad, vales la sangre Santísima de Nuestro Señor, eres hijo de Dios, ¡ánimo! Toma tu Cruz y así seas el peor pecador ¡adelante! Fe y confianza en Dios, a pesar de todo querido hermano tienes que salvarte, tienes que entrar en el paraíso, no mires tu miseria, fíjate quien es tu Padre Celestial, tus amigos los Santos, no te desanimes, fe y confianza en Dios…

“Bueno es que algunas veces nos sucedan cosas adversas y vengan contradicciones, porque suelen atraer al hombre a sí mismo, para que se conozca desterrado, y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo.

Bueno es que padezcamos a veces contradicciones, y que sientan de nosotros mal e imperfectamente, aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario nos ayudan a ser humildes, y nos apartan de la vanagloria…

Cuando el hombre de buena voluntad es atribulado, o tentado, o afligido con malos pensamientos, entonces conoce tener de Dios mayor necesidad experimentando que sin El no puede nada bueno.

Entonces se entristece, gime y ora a Dios por las miserias que padece. Entonces le es molesta la vida larga, y desea hallar la muerte para ser desatado de este cuerpo y estar con Cristo.

Entonces también, conoce que no puede haber en el mundo perfecta seguridad ni cumplida paz.”  Imitación de Cristo, Libro I, Capítulo XII.

Ruego a Dios Nuestro Señor que estas sencillas palabras sirvan de aliento en éste valle de lágrimas a algún alma desconsolada, que Nuestra Señora del Carmen infunda fortaleza y confianza en ese Padre amoroso que tenemos en el cielo.


Que Dios y María Santísima nos bendiga.