El motivo de nuestra existencia es Dios.


El motivo de nuestra existencia es Dios.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

¿Qué buscas en tu vida?,  ¿Cómo quieres morir?, ¿Cuál es tu objetivo en la vida?...

Amadisimos hermanos, ¿Cuál es nuestro objetivo en la vida?... vivimos con tantas preocupaciones cada día, que solo pensamos en sacar adelante nuestros problemas cotidianos, nos envolvemos tanto en ellos, que olvidamos por un momento vivir plenamente nuestro objetivo en la vida.

No te incomodes por favor, pero, contéstame con mucha sinceridad: ¿Cuál es tu objetivo en la vida?... te ruego que pienses un momento, entra dentro de tu corazón y dime si hay algún objetivo en tu vida, se sincero por favor, un objetivo real, verdadero, que sea el fuego que alimenta tu vida cotidiana… 

Tal vez me equivoque, pero, salvo rarísimas excepciones nuestros hermanos no tienen un objetivo real y verdadero en su vida, un objetivo que sea su fortaleza en las tribulaciones, su aliento en las caídas, el centro de su vida… por lo regular, viven al día, ocupados en los compromisos próximos, y solo piensan vagamente en una apacible ancianidad, en una muerte con los auxilios de la Santa Madre Iglesia, en alcanzar el purgatorio y después la gloria eterna…

Verdaderamente nuestros hermanos no tienen un objetivo en su vida, tienen preocupaciones, que es una cosa muy distinta. El objetivo, el ideal: es la razón de tu vida, el motivo de tu existencia; el motivo de mi vida, de mis sufrimientos, en suma: todas las circunstancias las acomodo al motivo por el cual vivo… 

La vida y sus circunstancias se deben acomodar al objetivo fundamental, las cosas que se opongan al objetivo deben desecharse inmediatamente, es decir, como santamente lo muestra San Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales: 

“De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar de ellas, cuanto le ayudan para su fin; y tanto debe quitarse de ellas, cuanto para ello le impiden; por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido: en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados.” Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, Principio y fundamento.

Todo debe girar en torno del objetivo primordial de nuestra vida, absolutamente todo; dinero, familia, trabajo, amistades, bienestar personal, tranquilidad, salud;  todo por alcanzar el objetivo en la vida.

Ahora bien, debe ser un objetivo bastante grande y meritorio, mucho más importante que mi familia, que mis amigos, que mi vida, trabajo, salud ¿Qué puede ser más grande e importante que todo esto?...

Hermano en Cristo, son de capital importancia las cosas que vamos tratando, locuras para algunos, el principio y fundamento para San Ignacio. 

Antes que tus hijos, antes que tu esposa, antes que tu santa madre, antes que tus ilusiones y deseos más íntimos, debe de estar Dios Nuestro Señor; solamente Nuestro Santísimo Padre es el único y verdadero objetivo en nuestra vida, solamente Dios es el fundamento de nuestra vida y por el cual debemos sacrificarlo todo, la misma vida.

“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? Respondióle Jesús: Amarás al Señor Dios tuyo y de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente: este es el máximo y primer mandamiento; el segundo es semejante a éste, y es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos está cifrada toda la ley y los profetas.” San Mateo XXII, 36.

Entrando en materia, no es solo el objetivo en la vida, es un mandato, el primero y principal, mandado por el autor de tu vida y de cuanto hay en el mundo; mandato que debe cumplirse, so pena de padecer en los infiernos tormentos horrendos  por toda la eternidad… ¿Qué te parece?

De éste sólo mandato depende tu felicidad en el cielo y en la tierra, en la medida de tu cumplimiento será tu gozo en tu vida y después de tu muerte; si por decisión muy personal decides no obedecer, nunca serás feliz, porque para eso precisamente te creo el autor de tu vida, para eso te hizo y en ello cifro tu felicidad, óyelo bien, el que te hizo a ti, te creo para que lo ames y en esa medida alcanzaras la felicidad…

“Y por fin dijo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra; y domine a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a las bestias, y a toda la tierra, y a todo reptil que se mueva sobre la tierra. Crió, pues, Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le crió; criólos varón y hembra. Y echóles Dios su bendición y dijo: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad a los peces del mar y a las aves del cielo y a todos los animales que se mueven sobre la tierra.Y añadió Dios: Ved que os he dado todas las yerbas las cuales producen simiente sobre la tierra, y todos los árboles los cuales tiene en sí mismo simiente de su especie, para que os sirvan de alimento a vosotros, y a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todos cuantos animales vivientes se mueven sobre la tierra, a fin de que tengan que comer. Y así se hizo.” Génesis I, 26.

“Mirad: Dios es un simplísimo ser, espiritual; también lo es nuestra alma. Dios es un ser que piensa, quiere, ama; así es nuestra alma. Dios está en todas partes; nuestra alma está presente en todas las partes del cuerpo…

Ya que somos imagen de Dios en cuanto al alma, nuestro entendimiento es copia y reflejo del entendimiento de Dios; nuestra voluntad, de su voluntad; nuestro amor, de su amor. Y cuando nosotros usamos, sin abusar, de los dones del Altísimo, nuestro pensamiento refleja, en algún modo, el pensamiento de Dios; nuestro querer, nuestro amor, el querer y el amor de Dios. 

Y, pues, el entendimiento de Dios está fijo en la infinita verdad, la voluntad de Dios en el infinito bien y amor de Dios se entretiene en la contemplación de su propia infinita hermosura, síguese de aquí que toda luz de verdad, de bondad y de belleza, que en cualquier manera ilumine nuestra alma, expresa o refleja, más ó menos claramente, la infinita verdad, bondad y belleza de Dios. Y, pues, el poder, el entendimiento y la voluntad del hombre se distinguen entre sí misteriosamente y se unan en la unidad de persona, podemos decir con razón que el poder, el entendimiento y la voluntad del hombre, al distinguirse y unirse, expresan también los más sublimes misterios de la naturaleza de Dios, esto es: la unidad de esencia  en la trinidad de personas. Síguese de aquí, por último, que todas las facultades de nuestra alma resplandecen con más viva luz y crecen en valor y eficacia, considerándolas según la relación que tienen con Dios, esto es, según el modelo que presentan, y si de Dios se apartan, no son más que vanidad y miseria.¡Oh hombre!, recuerda siempre tu altísima dignidad, y no quieras servir al instinto como los viles animales; Dios te crió semejante á sí, pero sólo para que á Él se dirigiese tu corazón.” Catecismo Mayor, Papa S. Pío X, 1911, parte I, C. II, Imagen y semejanza de Dios.

Nosotros hemos sido creados por Dios Nuestro Señor, con un fin muy específico:“El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su ánima;” Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, Principio y fundamento.

Si uno se aparta, pierde el rumbo, pierde a Dios y lo pierde todo.Que acontece en la vida de nuestros hermanos alcohólicos, su vida entera gira en torno a la embriaguez, todo se desprende de ese pecado: amistades, aficiones, trabajo, problemas familiares, económicos; todo, lo mismo podríamos hablar de nuestros hermanos que han puesto en el trono de Dios a la lujuria, la avaricia, la gula, la pereza, la envidia… toda su vida gira alrededor de su pecado, pierden a Dios, pierden su felicidad, pierden su familia, pierden su alma.

“Bien manifiestas son las obras de la carne, las cuales son adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria, culto de ídolos, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, enojos, riñas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya tengo dicho, que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios.” Gálatas V, 19.

Ahora bien, un problema evidentisimo y de muy graves consecuencias para la salvación eterna de las almas, es el vivir sin un objetivo muy claro y especifico, exactamente no hay un objetivo propio en la vida de nuestros hermanos.Existen preocupaciones, anhelos, deseos, como: una buena casa, un carro nuevo, solvencia económica, salud, una buena esposa, buenos hijos, entre otras muchas cosas, pero esto dista mucho del objetivo fundamental en la vida, del mandamiento más importante de la ley de Dios.

El objetivo de nuestra vida representa el eje central de nuestra existencia, es la respuesta al ¿Porqué y para qué vivo?... todo debe girar y acomodarse en torno al objetivo de nuestra vida, en torno a lo único que merece vivirse hasta la últimas consecuencias: Dios nuestro Señor.

El objetivo de nuestra vida debe ser el motor secreto que nos alimente, que nos sostenga en nuestras miserias, que nos frene en las victorias, es lo inseparable de nosotros, sin importar que tengamos el mundo en contra, sin importar lo que tengamos que soportar, lo que tengamos que vencer, lo que se interponga en el camino, y si por designios de la providencia nos asalta la muerte en el camino, tengamos por bien empleada esa vida y Dios Nuestro Señor nos recompensará con la gloria eterna.

Pero ante todo, confiar en Dios todopoderoso que no permite que nos dañen más allá de lo que conviene a nuestra santificación, así sean millares nuestros enemigos, no debemos temer; fe y confianza en Dios: 

“Fácil cosa es que muchos sean presa de pocos; pues cuando el Dios del cielo quiere dar la victoria, lo mismo tiene para él que haya poca o que haya mucha gente; porque el triunfo no depende en los combates de la multitud de las tropas, sino del cielo, que es de donde dimana toda fortaleza.” Macabeos III, 18.

Queridos hermanos este es el secreto de nuestros hermanos los santos, vivieron en toda su plenitud su objetivo en su vida, vivieron para Dios en sus diferentes apostolados, pero en todos los encontramos muertos  al mundo y vivos para Nuestro Divino Redentor.

Que pensar de nuestros pobres hermanos que están consagrados a hacer fortuna, a obtener un cargo en el poder, a llevar una vida desahogada y sin grandes preocupaciones, ¿Dónde queda el mandato del autor de sus vidas?, ¿Dónde queda la voluntad de Dios?...

Hay personas que su vida entera gira en torno al dinero, ¿Cómo hacer dinero? Duermen, comen, descansan, viven pensando en su objetivo. No me cabe la menor duda, se perdieron en el remolino de esta vida materialista, Dios quiera y se den cuenta a tiempo.

Aún más, la mayoría, vive sin objetivo, sin rumbo, como una bala perdida, simplemente viven sin buscar nada especifico, solo resolver las necesidades básicas del ser humano y algunos caprichos personales; sumamente lamentable.

Por otra parte, hay muchos hermanos pecadores que viven abandonados al pecado, entregados a sus pasiones libidinosas; de buen corazón, pero con una muy débil voluntad, que quisieran con toda su alma resolverse a buscar la santidad pero el pecado, las ocasiones y sobre todo las compañías pecaminosas los arrastran de manera irresistible a ofender a Dios, aunque cabe aclarar, pecan, no por ofender a Dios, pecan porque el pecado tiene una fuerza casi irresistible en su voluntad, pero en el fondo son temerosos de Dios, paradójico, pero cierto. Pobres hermanos, en el fondo de su corazón, piden a Dios Nuestro Señor con todas sus fuerzas tener fortaleza para apartarse del pecado, hacer penitencia, enmendarse y si no es mucho pedir, morir santamente; increíble, pero muchos hermanos pecadores piensan y piden ayuda al sacerdote casi desesperadamente: Padre ayúdeme por favor, no me deje solo, rece por mí, no me quiero condenar, padre por favor… en verdad que desgarran el pobre corazón del sacerdote, al sentirse impotente ante la miseria humana, uno qué más quisiera en un abrir y cerrar de ojos apartar de ellos la desesperación, la angustia, la tribulación ocasionada por una debilidad de carácter, por una enfermedad del alma, por el pecado en nuestros hermanos, que penosa es esta situación, que impotente y miserable se siente uno cuando le piden ayuda y uno se queda atónito ante su incapacidad; no queda más que dar palabras de aliento y consagrarlos a Nuestro Santísimo Padre que tanto ama a la oveja descarriada…

Cuanta falta nos hace una verdadera cruzada de oraciones por todos nuestros hermanos necesitados de la gracia de Dios, cuanto alegraríamos al Sacratísimo Corazón de Jesús con un ejército de cristianos consagrados a hacer oración y penitencia, como almas consagradas a rescatar hermanos esclavizados en el pecado, sin importar los nombres, solo la satisfacción de agradar a Dios Nuestro Señor, solo la satisfacción de infundir por la comunión de los santos las gracias necesarias a esas almas que piden desesperadamente ayuda para apartarse del pecado. Por favor, amigo lector, no me tomes a loco, creo muy en el fondo de mi corazón, que si al menos una vez al mes ofrecieras un santo rosario por aquel hermano pecador, sin importar el nombre ni el lugar, tal vez el peor de todos, el que está al borde de la desesperación por su mala vida, creo que tus oraciones alegrarían mucho al Corazón Santísimo de Jesús  e infundirías fe y esperanza en algún hermano pecador; te ruego, si no es mucho pedirte, que al menos una vez lo experimentes, si te parece bien, a la media noche, ponte de rodillas junto a tu cama, sacrifica parte de tu reposo y reza como nunca has rezado por aquel hermano pecador, que solo Dios sabe quién es, sin creerte nada, sin decirle a nadie, solo tú y Dios;  solo poniendo tu insignificante granito de arena, ayudando a un hermano pecador de algún lugar de la tierra; ¿saben? Uno se siente feliz, dichoso; impotente y a la vez poderoso, pecador y a la vez santo, miserable y fuerte; sentimientos que pocas veces experimentamos con las cosas materiales…

Hermano en Cristo, anímate por favor, reza al menos un Padre Nuestro por el alma que Dios diga, pon tu corazón en manos de Nuestro Señor y pídele con fe, como si pidieras para tu hermano, para ti mismo, pídele con mucha confianza y fe como si fuera para ti, aunque tú no sepas quien recibirá esa gracia…Por favor, guárdalo en el fondo de tu corazón, por ningún motivo lo publiques, que nadie lo sepa, solamente Nuestro Padre que está en los cielos, no busquemos alabanzas humanas, busquemos alegrar el Corazón Divino de Jesús.Creo en verdad que éste es un verdadero apostolado, secreto, sin peligro de envanecernos, humilde, escondido… sólo tú y tu Padre lo saben, y podemos hacer tanto fruto espiritual, podemos salvar a mucho y salvarnos nosotros, sin peligro de envanecernos, que devoción tan magnífica en estos tiempos de tribulación…Bueno, creo que nos hemos desviado un poco de nuestro tema central, pero, también éste apostolado, es un llamamiento divino, puede ser el tuyo, nuestro objetivo en la vida, más que suficiente para alcanzar la gloria eterna, para ayudar a muchos hermanos y sobre todo para agradar a Dios Nuestro Señor. 

Lo mejor a mi juicio, que todo es en secreto, en la noche, en la soledad, y no porque nos creamos santos, de ninguna manera;  en el fondo porque quisiera que alguien lo hiciera por mí…Saben ustedes, que detrás de un santo hay muchísimos sacrificios de almas que se conocerán hasta el juicio universal, que detrás de los grandes prodigios están muchas almas escondidas en una humilde cocina, en un gallinero, en el campo, que desde su humilde lugar le han consagrado a Dios sus pobres oraciones, que Dios Nuestro Señor las ha bendecido y esa humildad a vencido la soberbia de Satanás. 

¿Te gustaría ser uno de esas almas?, ¿Te gustaría ayudar a la salvación de las almas?, lo único que necesitas es pedir la gracia a Nuestro Señor para ofrecer lo que tú quieras y sobre todo para no decir nada, para ser cada vez más callado, porque esas cosas son un verdadero gozo cuando las compartimos solo con nuestro mejor amigo: Jesús sacramentado, ¡anímate!...

No te desanimes, tal vez pienses que solo las almas santas pueden ayudar en esta gran labor, pero no es así, ofrécete tal como eres: pecador y miserable, pídele a Dios que supla tu insuficiencia, que te cubra con su manto sagrado y reza con fe; arrepentido de todo corazón, detesta tus pecados de corazón aun y cuando tu naturaleza los ame y los reclame, pero entrégate como un siervo inútil, pero con el deseo de servir a Dios con una humilde e imperfecta oración.

“Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. Todo sarmiento que en mí que soy la vid no lleva fruto, lo cortará; y a todo aquel que diere fruto, lo podará para que dé más fruto. Ya vosotros estáis limpios, en virtud de la doctrina que os he predicado. Permaneced en mí, que yo permaneceré en vosotros. Al modo que el sarmiento no puede de suyo producir, sino está unido con la vid, así tampoco vosotros si no estáis unidos conmigo.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; quien está unido, pues, conmigo, y yo con él, ese da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer. El que no permanece en mí, será echado fuera como el sarmiento inútil, y se secará, y le cogerán y arrojarán al fuego y arderá.

Al contrario, si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que quisiereis, y se os otorgará.” San Juan XV, 1-7.

Nuestros hermanos están confundidos: quieren ser hombres exitosos, felices, respetados, inteligentes, sobresalientes; prescindiendo de Dios o en el mejor de los casos poniéndolo en el tercero o cuarto lugar. Nosotros no debemos buscar nuestra gloria ni mucho menos ser honrados por los hombres, con perdón de Ustedes: es una vanidad, una tontería; debemos tener el único objetivo de buscar la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor y Maestro, para esto debemos estar unidos a Dios con su divina gracia o al menos luchar por no perderla. Si hacemos esto Dios nos honrara y glorificara con la aureola de la santidad, ¿Qué más podemos desear?...

“Dichoso aquel varón que no se deja llevar de los consejos de los malos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se asienta en la cátedra pestilencial de los libertinos; sino que tiene puesta toda su voluntad en la ley del Señor, y está meditando en ella día y noche.

El será como el árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, el cual dará su fruto en el debido tiempo, y cuya hoja no caerá nunca; y cuanto él hiciere tendrá próspero efecto.No así los impíos, no así; sino que serán como el tamo o polvo que el viento arroja de la superficie de la tierra. Por tanto no prevalecerán los impíos en el juicio; ni los pecadores estarán en la asamblea de los justos.

Porque conoce el Señor y premia el proceder de los justos; mas la senda de los impíos terminará en la perdición.” Salmo I.

Amados hermanos, son terribles las palabras de este salmo, o gloria eterna o condenación eterna; busca por todos los medios acercarte a Dios, apártate de las malas compañías; aparta de ti, lo que no le es grato a nuestro Padre Jesús, busca santas lecturas, lee la vida de nuestros hermanos los santos, estudia como hombres pecadores se transformaron en santos varones, no es imposible, tú puedes ser santo, tu hermano mío, con mucha paciencia y perseverancia.No es justo, somos creaturas de Dios, la obra de Dios, hechos para darle gloria, y todo el día estamos ocupados en todo menos en lo principal, menos en el motivo de nuestra existencia; y entonces ¿Qué somos?, somos hechos por Dios y para Dios; ahora no tenemos tiempo para Él y lo buscamos hasta que sentimos la necesidad de su ayuda ¿Cómo le podemos llamar a esto?...

El motivo de nuestra existencia es Dios, únicamente Dios y entonces ¿Por qué no hay tiempo para Dios? Sabe perfectamente Satanás que mientras más distracciones y ocupaciones es más fácil alejarnos de Nuestro Señor Jesucristo. Imagínate por un momento tu vida sin televisión, sin aparatos de comunicación, sin luz eléctrica, sin máquinas, simplemente tú y la naturaleza; las campanas de la Iglesia llamando a la santa misa por la mañana y al santo rosario por la tarde, las mujeres vestidas con modestia, una vida sencilla, sin lujos… ¿verdad que es más fácil salvarse así? 

Y entonces todo este progreso que vemos para qué sirve ¿nos acerca o nos aleja de Dios?... debemos usar de este mundo únicamente en lo indispensable para conseguir nuestra eterna salvación y desechar todo lo que nos aleje de Dios.

“Ten, Señor, misericordia de mí, que estoy sin fuerzas; sáname, oh Señor, porque hasta mis huesos se han estremecido. Y está mi alma sumamente perturbada… Vuélvete a mí, Señor, y libra mi alma; sálvame por tu misericordia.” Salmo VI, 3.

Que Dios y María Santísima nos bendiga.