En medio de la corrupción del mundo salva tu alma.


En medio de la corrupción del mundo salva tu alma.

El mundo entero se encuentra en una época sin precedencia en la historia humana, un mundo anticristiano, todo en contra de la santa ley de Dios, gobiernos anticlericales, educación anti católica, la supremacía del poder, del dinero, del placer. 

La Iglesia Católica en una crisis espantosa, sin precedencia como escribe el evangelista: “Según esto, cuando veréis que está establecida en el lugar santo la abominación desoladora que predijo el profeta Daniel (quien lea esto, nótelo bien)… Porque será tan terrible la tribulación entonces, que no la hubo semejante desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.” Mateo XXIV, 15, 21.

¿Qué está pasando? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué tenemos que hacer?...El parámetro para un cristiano con principios no lo puede establecer el progreso material, científico, tecnológico; que a todas luces es fantástico. El progreso de un pueblo se mide por la guarda de la santa ley de Dios “porque dentro de él vivimos, nos movemos, y existimos;” Hechos XVIII, 28

El Papa León XIII en su Encíclica Immortale Dei del 1 de noviembre de 1884 declara: “Las palabras siguientes, que escribió Ivón de Chartres al Romano Pontífice Pascual II, merecen escucharse como la fórmula de una ley perpetua: ‘Cuando el imperio y el sacerdocio viven en buena armonía, el mundo está bien gobernado y la Iglesia florece y fructifica; cuando están en discordia, no sólo crece lo pequeño, sino que las mismas cosas grandes decaen miserablemente y perecen’ ”.

Primero han combatido la ley de Dios, segundo han apartado a Dios de la sociedad, tercero han corrompido la familia; ahora  vienen las consecuencias: el caos, el hombre-bestia satisfaciendo sus apetitos a merced de Satanás.

Claramente el Papa Pío IX en su Encíclica Quanta Cura del 8 de diciembre de 1864 declara: “Y como allí donde la Religión se halle desterrada de la sociedad civil, y se rechace la doctrina y la autoridad de la revelación divina, la verdadera noción de la justicia y del derecho humano se oscurece y se pierde, y la fuerza material ocupa el puesto de la justicia y del verdadero derecho, vese claramente por qué causa ciertos hombres, sin tener para nada en cuenta los principios más seguros de la sana razón, se atreven a proclamar, que ‘la voluntad del pueblo, manifestada por lo que ellos llaman la opinión pública ó de otro modo cualquiera, constituye la ley suprema, independientemente de todo derecho divino y humano, y que en el orden político los hechos consumados, por sólo haberse consumado, tienen el valor del derecho.’

Y ¿quién no ve, quién no siente perfectamente que una sociedad sustraída á las leyes de la Religión y de la verdadera justicia, no puede tener otro fin que el de reunir y acumular riquezas, ni otra ley en todos sus actos que el indomable deseo de satisfacer sus pasiones y buscar sólo sus conveniencias? Hé aquí por qué esos hombres persiguen con odio cruel á las Órdenes Religiosas… Hé aquí por qué desvarían contra ellas, diciendo ‘que no tienen ninguna razón legítima para existir,’ aplaudiendo así las calumnias de los herejes…”

Como bien lo afirma Su Santidad Pío IX, después de la sociedad sigue la familia: “No contentos con desterrar a la Religión de la sociedad, quieren excluirla de la familia. Enseñando y profesando el funesto error del comunismo y socialismo, afirman, que ‘la sociedad doméstica ó familia recibe toda su razón de ser del derecho puramente civil; y que, en consecuencia, de la ley civil parten y dependen todos los derechos de los padres sobre los hijos, aún el derecho de instruirlos y educarlos.’ Para esos hombres falacísimos, el objeto principal de esas máximas impías y de todas esas maquinaciones es sustraer á la saludable doctrina á la influencia de la Iglesia la instrucción y educación de la juventud, á fin de manchar y depravar con los errores más perniciosos y toda manera de vicios el alma tierna dúctil de los jóvenes.” Encíclica: Quanta Cura  8-12-1864

El mundo pagano en el que vivimos forzosamente tiene que corromperse hasta donde Dios lo permita o como bien lo declara  Su Santidad el Papa Pío IX: “… no puede tener otro fin que el de reunir y acumular riquezas, ni otra ley en todos sus actos que el indomable deseo de satisfacer sus pasiones y buscar sólo sus conveniencias?”

Define el Vicario de Cristo: “Así, pues, en medio de esta perversidad de opiniones depravadas, Nos, penetrados del deber de nuestro ministerio apostólico, y llenos de solicitud por nuestra santa Religión, por la sana doctrina, por la salvación de las almas, cuya guarda se nos ha confiado de lo alto, y por el mismo bien de la sociedad humana, Nos hemos creído deber levantar de nuevo nuestra voz Apostólica. En consecuencia, todas y cada una de las perversas opiniones y doctrinas, que van señaladas detalladamente en las presentes Letras, Nos las reprobamos por nuestra autoridad apostólica,  las proscribimos, las condenamos, y queremos y mandamos, que todos los hijos de la Iglesia Católica las tengan por reprobadas, proscritas y condenadas.” Encíclica: Quanta Cura  8-12-1864

Claramente anunció el 19 de septiembre de 1846 la Santísima Virgen en La Salette (Francia):

•“Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno;”

•“abolirán la fe, aún entre las personas consagradas a Dios.”

•“Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas.”

Queridos hermanos ¿Qué podemos esperar después de esto?... ¿Quién se salvará?... Debemos permanecer firmes en la fe, firmes en el cumplimiento de la ley de Dios, y Cristo permanecerá firme con nosotros; no tengamos miedo “porque a medida que se aumentan en nosotros las aflicciones por amor de Cristo, se aumenta también nuestra consolación por Cristo” II Corintios I,5

Lo que continua en nuestro mundo es la corrupción moral, la apostasía general, es decir el reinado de Satanás. Después de esto lo que predice la Virgen de La Salette: “Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que destruyan a todos sus enemigos. Los perseguidores de la Iglesia de Cristo y los hombres dados al pecado perecerán de golpe, y la Tierra quedará como un desierto.”

Lo que debemos hacer es vivir según el espíritu de Dios, en pobreza y humildad, despreciar lo superfluo, el lujo; ser generosos con los pobres, porque ellos son los preferidos de Dios; vivir no según el mundo, sino según Dios. No hay otro camino, bienaventurados los que pasen esta prueba. Es mucho lo que está en riesgo, tu alma hermano en Cristo, tu alma, tu salvación, tu felicidad eterna; vive según Dios, no te acerques demasiado al mundo, no juegues con el fuego del pecado, no sea que el demonio te amarre y no puedas regresar. La única norma segura es la ley de Dios, no hay otra, no nos confundamos, santa misa solo hay una, Iglesia Católica es una, la que ha generado a los santos; como dice el Papa Bonifacio XIII en su decreto “UNAM SANCTAM” de 1302: “POR APREMIO DE LA FE, ESTAMOS OBLIGADOS A CREER Y SOSTENER QUE HAY UNA SOLA Y SANTA IGLESIA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA, Y FUERA DE ELLA NO HAY SALVACIÓN NI PERDÓN DE LOS PECADOS”. “Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permanece en el seno y unidad de la Iglesia Católica.” Decreto para los jacobitas, de la bula Cantate Domino, del 4 de febrero de 1441 (fecha florentina) 1442 (actual). La verdadera Iglesia de Jesucristo debe condenar públicamente los errores: “Ahora bien, la Iglesia, que recibió juntamente con el cargo apostólico de enseñar, el mandato de custodiar el depósito de la fe, tiene también divinamente el derecho y el deber de proscribir la ciencia de falso nombre [1 Tim. 6,20] a fin de que nadie se deje engañar por la filosofía y la vana falacia [Cf. Col. 2,8; Can 2]. por eso, no solo se prohíbe a todos los fieles cristianos defender como legítimas conclusiones de la ciencia las opiniones que se reconocen como contrarias a la doctrina de la fe, sobre todo si han sido reprobadas por la Iglesia, sino que están absolutamente obligados a tenerlas más bien por errores que ostentan la falaz apariencia de la verdad.” Concilio Vaticano, sesión III, capítulo IV del 24 de abril de 1870.

Animémonos con las dulces palabras del Vicario de Cristo Pío IX: “Oremos, venerables Hermanos, oremos desde el fondo del corazón y con todas las fuerzas de nuestro espíritu á la misericordia de Dios, porque Él mismo ha dicho: ‘No retiraré de ellos mi misericordia.’ Pidamos, y recibiremos; y si el efecto de nuestras demandas se hace esperar,  porque hemos pecado gravemente, llamemos, porque se abrirá a quien llame, con tal que quien llame sean las oraciones, los gemidos y las lágrimas, en las cuales debemos insistir y perseverar, y con tal que la oración sea unánime…; que todos oren á Dios, no solamente por sí mismos, sino por todos sus hermanos, como el Señor nos ha enseñado á orar.’ Y á fin de que Dios atienda más fácilmente á nuestras oraciones y votos, á los de todos los fieles, TOMEMOS CON TODA CONFIANZA POR ABOGADA, DELANTE DE ÉL, Á LA INMACULADA Y SANTÍSIMA MADRE DE DIOS, LA VIRGEN MARÍA, QUE HA DESTRUIDO TODAS LAS HEREJÍAS EN EL MUNDO ENTERO;  y que, Madre amantísima de todos nosotros, ‘es suavisima… y  llena de misericordia… y se muestra exorable con todos, clementísima, y con inmenso afecto socorre las necesidades de todos. En su calidad de Reina, que está á la diestra de su unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, con vestido bordado de oro y engalanada con varios adornos, nada hay que de Él no pueda alcanzar…” Encíclica: Quanta Cura  8-12-1864.

Que Dios y María Santísima los bendiga a todos.