¿Existe Dios?...


¿Existe Dios?...

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Joven amigo, a ti qué te inquietas por buscar siempre la verdad, a ti que tienes mil dudas y que todo lo quisieras comprobar; para ti son estas sencillas palabras, para ti que en ocasiones dudas de Dios, no por maldad sino porque eres joven; escribo esta carta pensando en ti.

En la escuela aprendemos muchas cosas, y siempre tenemos preguntas sin respuestas. Sobre la existencia de Dios, casi nunca se trata en una clase y en nuestra casa no podemos expresar tal cual sentimos nuestras dudas, porque los padres piensan que hemos perdido la fe y por no herirlos nos quedamos callados.

¿Existe Dios?, ¿Dónde está?, ¿Por qué no lo puedo ver?  y, si existe porque no remedia tantos sufrimientos…

De lo que creo que estamos seguros es que existimos nosotros, el mundo en que vivimos, el sol, la luna y las estrellas. 

Ahora, si me permites, te pregunto: ¿Demuéstrame que existe el sol? Tal vez parezca un absurdo porque lo vemos todos los días y sentimos el calor que de él emana. 

Te hago otra pregunta: ¿Cómo sabes tú que el Sol no es una ilusión óptica?... ¿Cómo puedes decir que existe el Sol si nunca lo has tocado?... ¿Cómo estás tan seguro de que existe el Sol si está tan lejos y nunca lo has visto a unos metros?... 

Tal vez lo demuestres por una investigación, estudios por telescopios, imágenes, u otras cosas. No te incomodes, pero te pregunto: ¿Cómo me demuestras que los aparatos dicen la verdad? ¿No será un invento tuyo?...

El sol existe aún y cuando nunca lo haya tocado, lo puedo ver todos los días, sentir los efectos de su calor y la ciencia con más precisión lo define: “El Sol es  una estrella de secuencia principal y tiene una antigüedad de unos cinco mil millones de años. Posee un diámetro de aproximadamente 1,4 millones de kilómetros, y está formado principalmente por hielo e hidrógeno. La superficie del Sol, la fotosfera, tiene una temperatura de 5,500 °C. Durante un eclipse solar, cuando la Luna oscurece al Sol, tanto la atmósfera interior de éste (la cromosfera) como la exterior (la corona) son visibles. La corona se extiende millones de kilómetros en el espacio.” Diccionario Ilustrado de la Lengua, SPES Editorial, Tomo IV, pg. 1757.

Podemos determinar que existen cosas aun y cuando nosotros personalmente no las podamos tocar, oler, medir y ver de cerca. Existen porque vemos sus efectos, el hombre a través de muchos años lo ha estudiado minuciosamente y por eso afirman:•Posee un diámetro de aproximadamente 1,4 millones de kilómetros.•está formado principalmente por hielo e hidrógeno•La superficie del Sol, tiene una temperatura de 5,500 °C

¿Cómo puede estar formado principalmente de hielo e hidrógeno y la superficie a una temperatura de 5,500 °C?... ¿Cómo puedo estar seguro que tiene un diámetro de aproximadamente 1,4 millones de kilómetros?...

Hay cosas que nosotros mismos somos incapaces de comprobar, y no por eso dejan de existir. Los entes o las cosas son, no porque yo las entiendo sino porque existen y palpo sus efectos.

¿Existen tus propios pensamientos?, ¿Cómo puedo ver las ideas en tu mente? No las puedo ver porque no son materiales, no puedo pesar tus pensamientos porque no tienen cuerpo y sin embargo existen, aún y cuando yo no los pueda sentir con mis cinco sentidos.

"Dios es un espíritu purísimo que no tiene cuerpo como nosotros” lo define la ciencia teológica. No tiene cuerpo como tus pensamientos, como tus ideas, pero existe; no lo puedo abarcar con mi pensamiento como tampoco puedo abarcar el sol con mi cuerpo, pero no por mi incapacidad física o mental dejan de existir, porque los entes no dependen de mí.

A Dios no lo podemos conocer directamente, sino que deducimos su existencia por medio de las cosas creadas, que nos llevan al conocimiento del creador. Semejante al sol, que ningún hombre soporta 5,500°C para acercarse hasta él, pero si podemos valernos de aparatos hechos por mano humana para tener un conocimiento más preciso.

Ahora bien, dice la ciencia que el sol tiene una antigüedad de unos cinco mil millones de años. Es decir, hubo un tiempo en el cual no existía, comenzó a existir.Hay un principio filosófico que se enuncia: Todo cuanto empieza a existir no existía antes. Y, si no existía antes, no pudo darse la existencia a sí mismo, porque repugna que un ser obre antes de existir.

Amigo lector: ¿un hombre pudo crear el sol que está a miles de kilómetros de la tierra?... más fácil ¿La tecnología de hoy y todos los hombres juntos podrían hacer otro sol igual o parecido?... ¡imposible!Todo cuanto empieza a existir no existía antes, y alguien que no existe no puede hacer nada, sencillamente porque no es. 

Y entonces, te hago una pregunta: ¿Quién hizo el sol?... El hombre es el ser más perfecto sobre la tierra, es el único que puede pensar, leer, escribir, hablar, emitir un juicio, obrar en consecuencia de su capacidad intelectual. Y si el hombre no es capaz de hacer el Sol, ¿Quién lo pudo haber hecho? Las piedras, el mar, las estrellas, la tierra y si a esto sumamos que no siempre existió nuestro planeta, entonces, ¿Quién es el autor no sólo del Sol, sino de nuestra raza humana, de nuestro planeta y de todos sus componentes?

Solo no se pudo haber hecho, es un absurdo, porque todo cuanto empieza a existir no existía antes. La sana razón reclama una primera causa incausada un Ser superior al sol, que no tenga causa de sí, es decir que siempre haya existido, porque repugna la serie infinita de causas. Si no hay un primer ser, los demás seres quedan sin razón suficiente.

Amigo lector, tenemos que reconocer que el Sol existe, que tuvo un principio, que alguien lo hizo y que tiene que haber un primer principio que siempre haya existido porque repugna la serie de causas infinita; como decir ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? Un Ser superior al huevo y a la gallina hizo la primer gallina (y el primer gallo) o el primer huevo y de ahí se desprende todo. 

Bueno, pues a ese Ser superior, primer principio, que no tiene causa de sí, que siempre ha existido y del cual se desprende todo, le llamamos Dios y la ciencia teológica le llama: “Espíritu purísimo que no tiene cuerpo como nosotros”.

Amigo lector, joven inquieto, para analizar las cosas de Dios, es necesario pensar con la razón sin estar inclinada a una manera de pensar o a una corriente filosófica o de cualquier género, porque esto sin darnos cuenta nos inclina hacia nuestra posición.

Sin ofenderte, te pido, que le pidas al que hizo tu inteligencia, cualquiera que sea y donde se encuentre y como se llame que te dé el regalo de conocerlo para darle las gracias por ese don tan grande que te dio.

Que Dios te bendiga.