No pongas tu confianza en las riquezas.


No pongas tu confianza en las riquezas.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Frecuentemente estamos llenos de preocupaciones, angustias, de muchas cosas, y esto nos orilla a rezar, en el mejor de los casos, más para pedir, que para ofrecer: Señor ayúdame con mi trabajo, ayúdame a pagar mis deudas, necesito dinero, dame una casa, dame salud y te prometo…

Cuántas almas sufren lo indecible por el mundo y sus vanidades, por ofrecerle a sus hijos lo mejor… y al fin le ofrecen lo peor… Cuánto sufren los pobres padres  por darles a sus hijos lo que ellos nunca tuvieron, una casa, una profesión, una habitación, ropa, televisión, computadora, medicinas; a costa de cuántos sacrificios y saben Ustedes que muchos hijos ingratos después de que sus padres lloran porque no tienen más para darles, ni siquiera les corresponden en su vejez, ya no se acuerdan de todo lo que sufrieron sus pobres padres y les pagan con palabras agrias, actitudes soberbias… lamentable.

Amadisimos hermanos, por eso nuestro corazón, nuestra vida debe de estar en Cristo Jesús, en Dios no en las criaturas. Pensamos dar lo mejor, pero a veces los echamos a perder. Lo primero que debemos enseñar es: amar a Dios con todo nuestro corazón, bajo cualquier circunstancia, con el ejemplo más que con las palabras, recemos el santo rosario de rodillas todos los días en familia, socorramos al pobre; demos limosna de lo que necesitamos no de lo que nos sobra, aprendamos a pedir perdón de corazón, enseñen a sus hijos a regalar sus mejores juguetes a los niños pobrecitos –y que no se les compre otro-, su mejor camisa al que no tiene que ponerse, a regalar su dinero a la casa de Dios, preferir lo pobre y la diferencia darla en caridad.

Para que quieres tener un hijo licenciado, doctor, ingeniero o lo que sea, si se llena de soberbia, de lujuria, de prepotencia, de desprecio a los pobres… ¿Eso es lo mejor? ¿Eso es ser grande?... Regálales el cielo no el infierno.

Ser pobres rara vez nos hace daño, ser rico, casi siempre: “En verdad os digo que difícilmente un rico entrara en el reino de los cielos.Y aun os digo más: Es más fácil el pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de los cielos.” Mateo XIX, 23

Enseñen a sus hijos a esperarlo todo de la bendita mano de Dios, enseñen con el ejemplo a no poner la confianza en el dinero, Dios proveerá con lo indispensable. ¿Para qué quieres tener a tus hijos en un Colegio Privado? Para que se hagan soberbios y piensen que la pobreza es un mal, enséñales a visitar a los enfermos, a enterrar a los muertos, a dar de lo que nos hace falta; “No pongas tu confianza en las riquezas inicuas, y no digas: Tengo lo bastante para vivir; porque de nada te servirá eso al tiempo de la divina venganza y de la oscuridad de la muerte.” Eclesiástico V,1

Nuestra religión Católica tenemos que vivirla, no basta conocer la doctrina, es necesario vivir el evangelio; que incongruencia, querer seguir a Cristo pobre, hambriento, descalzo, abandonado…  y a mí que no me falte nada: buena casa, buena comida, buenos zapatos, en medio de honras… es muy difícil.

No es que esté en contra de los ricos, también son hijos de Dios, pero sin ofenderlos, sus preferido son los pobres, los enfermos, los últimos, los que nadie quiere, esos son los más amados de nuestro Padre Jesús.

Estamos tan llenos de este mundo materialista que pensamos que ser pobre es un pecado, como una maldición. Trabaja, si Dios te socorre, bendito sea el Señor, si ganas bastante bien, ¿qué te parece: la mitad de tu sueldo regálaselo a los necesitados y a las Iglesias pobres?...

“Entonces el rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino celestial, que os está preparado desde el principio del mundo: Porque yo tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; era peregrino y me hospedasteis; estando desnudo me cubristeis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y viniste a verme y consolarme.A lo cual los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos nosotros hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber?; ¿cuándo te hallamos de peregrino y te hospedamos, desnudo y te vestimos? o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a visitarte? Y el rey, en respuesta, les dirá: En verdad os digo: Siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis.” Mateo XXV, 34-40 

Tus hijos no necesitan escuelas caras, ni buena ropa, ni buenos juguetes o un carro. ¿Sabes lo que necesitan? Que tú les enseñes a amar a Dios, a no ambicionar riquezas, a sufrir con la sonrisa en los labios. Dales lo que el mundo no puede darles, dales a Cristo, y tendrás un tesoro en tu casa y en el paraíso.

Señor, te pido por todos los corazones que sufren, que lloran porque no tienen quien los consuele, háblales tu Padre bueno y misericordioso, llena sus corazones de paz, sólo tú tienes palabras de vida eterna, enséñame a ser manso y humilde de corazón…


Que Dios y María Santísima nos bendiga.