Quiere el pueblo que sus sacerdotes sean santos e ilustrados.


"Quiere el pueblo que sus sacerdotes sean santos e ilustrados, que su educación sea exquisita y delicada; y ciertamente tiene razón. 

Quiere también tener predicadores elocuentes, apóstoles con métodos modernos, escritores famosos, confesores llenos de indulgencia, directores espirituales idóneos, educadores consumados…

Más, llegados aquí se impone, con una claridad evidente, con una lógica irrefutable, estas preguntas: ¿qué ha hecho el pueblo para tener esos sacerdotes que desea, tan santos, tan ilustrados, tan cultos, tan elocuentes, tan abnegados…?

¿En qué apoya todas esas sus apremiantes y urgentes exigencias?

En una palabra: ¿Cuál es su aportación, con que contribuye para tener un clero con esas cualidades?

¿Con qué cara, con qué lógica, con qué derecho las hace?No hace nada, absolutamente ¡NADA!Y en eso apoya sus deseos, sus pretensiones, sus exigencias?

¿Con 'nada' quiere construir una catedral medieval, un castillo de ensueño?

¿Y de la nada se quiere hacer brotar la santidad, la ciencia, la cultura, la elocuencia, y todos esos dotes tan difíciles de alcanzar?"


Monseñor Pennisi, La traición al sacerdocio, página 15.

Etiquetado:  #Artículos católicos.