Después de la Santa Misa, el santo Rosario.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


"El Beato Alberto el Grande, maestro de Santo Tomás, supo por revelación que el sólo recuerdo o la meditación de la pasión de Jesucristo es más meritoria para el cristiano que ayunar durante un año todos los viernes a pan y agua o tomar disciplina, aún de sangre, todas las semanas o rezar todos los días el salterio.

¿Cuál no será el mérito del Rosario, conmemorando como conmemora toda la vida y pasión de Nuestro Señor? 

La Santísima Virgen reveló al Beato Alano de la Roche que después del santo sacrificio de la Misa, que es la primera y más viva memoria de la pasión de Jesucristo, no había devoción más excelente y meritoria que el Rosario, que es como una segunda memoria y representación de la vida y pasión de Jesucristo Nuestro Señor."

San Luis María, G. de Montfort, El Secreto del Santo Rosario, Rosa XXVIII.

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