El Santo Rosario en el cuello.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

"A un hombre, dice el Beato Alano, que había probado inútilmente toda clase de devociones, para librarse del espíritu maligno que le poseía, aconsejaron que se pusiera al cuello un Rosario, con lo que se alivió, habiendo experimentado que cuando le quitaba era atrozmente atormentado por los demonios, por lo que se resolvió llevarlo noche y día, lo que alejaba al demonio siempre, por no poder soportar tan terrible cadena."


San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Santo Rosario, Rosa XXVII.

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