Tomemos por Abogada a la Madre de Dios.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


"Y á fin de que Dios atienda más fácilmente á nuestras oraciones y votos, á los de todos los fieles, TOMEMOS CON TODA CONFIANZA POR ABOGADA, DELANTE DE ÉL, Á LA INMACULADA Y SANTÍSIMA MADRE DE DIOS, LA VIRGEN MARÍA, QUE HA DESTRUIDO TODAS LAS HEREJÍAS EN EL MUNDO ENTERO;  y que, Madre amantísima de todos nosotros, ‘es suavisima… y  llena de misericordia… y se muestra exorable con todos, clementísima, y con inmenso afecto socorre las necesidades de todos. En su calidad de Reina, que está á la diestra de su unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, con vestido bordado de oro y engalanada con varios adornos, nada hay que de Él no pueda alcanzar…" 


Papa Pío IX, Carta Encíclica: "Quanta Cura"  8 de diciembre del año 1864.

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