Un abogado pervertido convertido por la Madre de Dios.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


"Otro caso voy a referir y es de un joven abogado, de unos treinta y dos años, que en su niñez recibió una instrucción cristiana, pero que en edad más avanzada y con ocasión de los estudios, un profesor o catedrático abominable y libertino corrompióle el corazón y le pervirtió el entendimiento. 

Diez y siete años vivió enredado en los mayores desordenes, y en los seis últimos siempre estaba meditando el cómo suicidarse o darse a sí mismo la muerte. 

Una desgracia que le sobrevino le sacó de quicio, y su furor llegó al último exceso. En esta desgraciada situación dió la casualidad, dire mejor, la gracia de Dios hizo que pasase por delante de la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias; entra en el templo y... se coloca junto al altar del Sagrado Corazón de María, arrimándose a una columna... levanta sus ojos... ve la imagen de la Santísima Virgen María, y le pide alivio con estas sacrílegas é injuriosas palabras: 'Ya que dicen que tú tanto puedes en pro de los afligidos, alíviame, si tienes algún poder...' ¿Oísteis? ¿hay quien no se horrorice? Y sin embargo esta tierna Madre en vez de manifestar resentimiento, alarga su benéfica mano á este infeliz, que al momento siente renacer la serenidad y la calma en su corazón hasta entonces agitado y devorado. Se marcha este jóven a su casa, y al entrar en su habitación ve sobre la mesa el librito de la Imitación de Cristo, llamado vulgarmente el Kempis. Al tropezar con él queda sorprendido; lee sin embargo algunas páginas y... hé aquí que tocado por fin de alguna gracia, se prepara ya para una buena confesión, hallándose después de ella convertido en un hombre el más feliz, que en el día es uno de los hombres más piadosos." 

San Antonio María Claret, 'Colección de Opúsculos' Tomo II, página 333, año de 1860.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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