Instrucción religiosa


Nadie ama lo que no conoce: para amar, defender, y tener devoción verdadera, debe instruirse en la Doctrina Católica.

Si se impidieran muchos males, muchos bienes desaparecerían del universo, no existiría la paciencia de los mártires si no existiera la persecución de los tiranos.

El mundo es muy hábil para aparentar hacer el bien, buscando su beneficio, a lo cual se le llama prudencia y astucia humana; esa manera de obrar a conveniencia es de soberbia, al margen de Dios, terminando en el infierno.

La envidia es una tendencia a entristecerse del bien del prójimo como si fuera algo que merma o disminuye nuestra superioridad. Muchas veces va acompañada del deseo de ver al prójimo privado del bien que nos deslumbra.

Se dan en la hipocresía dos elementos: falta de santidad y simulación de que se tiene.

La paz tiene también sus inconvenientes; y aunque es el bien más excelso, y la paz definitiva y perpetua en el seno de Dios es el premio y recompensa que esperamos en la otra vida;

La sabiduría mundana está completamente de acuerdo con las máximas y modas del mundo; es una propensión continua hacia la grandeza y estimación; es una busca continua y secreta de la propia satisfacción e interés, pero no de un modo grosero y provocador, cometiendo algún pecado escandaloso, sino de una manera solapada, astuta y política, pues de otro modo no sería sabiduría según el mundo, sino más bien libertinaje.

Muchas almas se espantan ante una tentación, creen que han pecado, que es señal de castigo divino, de reprobación; sobre todo espanta el deseo que reclama la carne. La tentación no es castigo, es oportunidad de amar y servir a Dios en la tribulación, aprender a ser humilde.

¿Qué cosa puede haber en una comunidad más pernicioso y perjudicial, que ser un revoltoso, y andar revolviendo a sus hermanos unos con otros? Esa es cosa propia del demonio, porque ese es su oficio.

Están pues muy equivocados los que creen y esperan para la Iglesia, un estado permanente de plena tranquilidad.

¿Tienes odio en tu corazón? cuida y perdona, recuerda que es una puerta por donde entra el demonio y se pierde el amor de Dios.

"Así como cuando a uno le huele mal la boca, es señal que tiene allá dentro dañado el hígado o el estómago; así también cuando habla palabras malas, es señal de la enfermedad allá dentro en el corazón."

¿Cuáles son los principales medios o precauciones que deben tomar los católicos para no dejarse engañar de los protestantes?