De los demonios, de sus tentaciones con los hombres y de nuestro deber.


1.¿Qué son los demonios?

Son espíritus malos que están condenados para siempre al infierno y que se ocupan continuamente en inducir a los hombres al pecado con el fin de arrastrar sus almas al infierno junto con ellos.


2.¿Cuál es la morada de los demonios?

La morada de los demonio es el infierno.


3.¿Dios permite a los demonios venir a este mundo también?

Sí, Dios les permite venir a este mundo.


4.¿Qué hacen los demonios con los hombres?

Se ocupan en tentar a los hombres para hacerlos caer en pecado en esta tierra y así llevarse sus almas al infierno junto con ellos. ‘Vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar’ San Pedro V, 8.


5.¿El demonio nos busca un mal fatal?

Sí, busca la eterna condenación de nuestra alma, de manera que el demonio es nuestro enemigo más fatal y más temible que tenemos o podemos tener en este mundo, pues busca llevarnos al infierno.


6.¿El demonio tienta con malos pensamientos a todos los hombres buenos y malos?

Sí, el demonio perturba y tienta con sus tentaciones hasta los más santos o justos. El diablo se atrevió a tentar a Nuestro Señor Jesucristo cuando estaba en este mundo. El demonio hace todo lo posible para hacer todo el daño a las almas que pueda. Si no puede conseguir el hacer caer en pecado mortal a los buenos, procura al menos hacerles caer en pecados veniales o leves. El demonio nunca duerme sino que siempre anda perturbando a los hombres de día y de noche.


7.¿Por qué se empeña el demonio en hacer daño a los hombres?

1º Por el odio que le tiene a Dios y a todo lo que es bueno y santo.

2º Por la envidia que tienen los demonios a los hombres; es decir, porque no pueden sufrir que los hombres vayan al cielo y ocupen el lugar que ellos tenían antes de su rebelión contra Dios.


8.¿El demonio molesta a los hombres en sus cuerpos o en sus casas?

Sí, el demonio a veces perturba a los hombres en su hogar haciendo ciertos ruidos o molestando de otras maneras. Se advierte que antes de la venida de Jesucristo en este mundo, el demonio tenía mucho más poder para molestar y hacer daño al cuerpo de los hombres, que después de la venida de Jesucristo a la tierra.


9.¿Medios para apartar al demonio de nuestras casas?

1º La oración. 

2º La señal de la Santa Cruz. 

3º El agua bendita. 

4º Limpiar la conciencia del pecado mortal con una buena confesión. 

5º La bendición del hogar. 

6º La frecuencia de la Santa Misa.


10.¿Cómo nos perturba el demonio?

Con darnos malos pensamientos -principalmente deshonestos- y pensar que son producidos por nosotros.


11.¿Qué debemos hacer cuando el demonio perturba?

1º Deshacer aquellos pensamientos tan pronto como nos damos cuenta.

2º Invocar a la Santísima Virgen María, para pedir su ayuda y protección.

3º Hacer la señal de la santa cruz, persignarnos con agua bendita, si se puede prender una vela bendita.

4º Traer santos pensamientos, recordar que tienes que morir y ser juzgado por Dios.


12.¿Con qué otra clase de malos pensamientos nos perturba el demonio?

Con pensamientos de odio, envidia, venganza, tristeza, desánimo, desesperación, dudas contra la fe o contra la virtud de los sacramentos; blasfemas contra Dios, los santos y la Iglesia; deseos de robar o de tener muchos bienes materiales.


13.¿Podemos ver a los demonios cuando nos perturban?

No podemos ver a los demonios, porque son espíritus que no tienen cuerpo para poder verlos.


14.¿Cuál es el mejor medio para correr al demonio?

La oración hecha y dicha con fe, acompañada de un ánimo firme y decidido confiado en el auxilio divino.


Doctrina teológica

“Los espíritus malos (demonios) fueron creados buenos por Dios; pero se hicieron malos por su propia culpa” Dogma de fe. 

“El diablo, por razón del pecado de Adán, posee cierto dominio sobre los hombres” Dogma de fe.

“Se da la tentación diabólica” Dogma de fe.

“Había en la sinagoga un hombre poseído del espíritu inmundo, el cual exclamó, diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Ya sé quién eres: eres el Santo de Dios. Más Jesús le conminó diciendo: Enmudece, y sal de ese hombre. Entonces el espíritu inmundo, agitandole con violentas convulsiones, y dando grandes alaridos, salió de él.”

Evangelio de San Marcos I, 23

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.