Santo Tomás sobre la simulación, hipocresía y soberbia.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

 

El presente estudio es meramente informativo, obedece a la caridad de ayudar a muchas almas que nos han manifestado sus dudas, opiniones contrarias y contradictorias;  por lo cual hemos resuelto: no dar una opinión personal, sino acudir a las fuentes mismas de la Revelación Sagrada, y a documentos autorizados por la Santa Iglesia.


Tomado de: Santo Tomás, Suma Teológica II II C.111 a. 3. Y 4.


1.-  “Que la hipocresía, simulando tener una virtud, se la propone como un fin no por lo que se requiere a su posesión real, como si de veras quisiera tenerla, sino por pura apariencia, como quien lo que desea es aparentar que la tiene. Nada hay por este motivo opuesto a dicha virtud, sino que a lo que se opone es a la verdad, en cuanto que, en lo relativo a tal virtud, se pretende engañar a los hombres. No se practican en este caso las obras de tal virtud como objetivo, sino instrumentalmente, como signos de la misma.” 


2.- “Se dan en la hipocresía dos elementos: falta de santidad y simulación de que se tiene. Ahora bien: si hipócrita se llama al que intenta lo uno y lo otro, a saber: no preocuparse de tener la santidad, sino tan sólo de aparecer como santo, que es el sentido que suele tener esta palabra en la Sagrada Escritura, entonces, sin duda alguna, es pecado mortal: porque nadie es privado totalmente de la santidad a no ser por el pecado mortal.” 


3.- “La soberbia recibe este nombre del hecho de que alguien, por su voluntad, aspira a algo que está sobre sus posibilidades. Por eso dice San Isidoro en sus Etimolog. Se la llama soberbia porque quiere aparentar más de lo que es, y a quien desea sobrepasar lo que es, soberbio. Y es propio de la recta razón el que la voluntad de cada cual busque lo que le es proporcionado. Por eso es claro que la soberbia lleva consigo algo que se opone a la recta razón, y esto constituye pecado, ya que, según Dionisio en De Div. Nom., el mal del alma consiste en apartarse de la recta razón. Es, pues, evidente que la soberbia es pecado… Por eso dice San Agustín, en XIV De Civ. Dei., que la soberbia es un deseo de excelencia desmedida. Y es también San Agustín quien escribe en XIX De Civ. Dei.: La soberbia imita a Dios desordenadamente, puesto que odia ser igual que los demás y trata de imponer su dominio en vez del de Dios."



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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