Instrucción religiosa #ESPIRITUALIDAD


Nadie ama lo que no conoce: para amar, defender, y tener devoción verdadera, debe instruirse en la Doctrina Católica.

El amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de si mismo, la ciudad del cielo.

En toda alma predomina uno de estos espíritus: en los perversos, el espíritu diabólico; en los tibios, el espíritu naturalista. En los caminos del Señor, predomina el espíritu de Dios, aunque se mezcle a ratos el espíritu humano e incluso el diabólico.

No es trabajar por trabajar, sino hacer lo que se debe hacer en la vida del alma, iniciando por nuestras obligaciones, no por gustos o deleites.

El amor, aparentemente inofensivo y sensible, es el medio por donde el demonio suele valerse para llevar muchas almas al infierno.

La tribulación cristiana, es la puerta del paraíso, pero es dolorosa a la naturaleza humana. Meditad con paciencia éste documento y hallareis sentido y consuelo, en la tribulación.

En castigo de los juicios, Dios suele, dejar caer en las mismas faltas que critica.

El cuerpo, es instrumento de nuestra santificación o de nuestra perdición, por ello, el rigor de los santos monjes en la mortificación, para lograr con la gracia de Dios, hacer del cuerpo y fiel aliado de la salvación eterna.

Una característica normal de las obras de Dios, en la vida de los santos, es el ataque constante y sistemático del demonio, en unión con el mundo y la carne.