Instrucción religiosa #san alonso rodríguez


Nadie ama lo que no conoce: para amar, defender, y tener devoción verdadera, debe instruirse en la Doctrina Católica.

Muchas almas se espantan ante una tentación, creen que han pecado, que es señal de castigo divino, de reprobación; sobre todo espanta el deseo que reclama la carne. La tentación no es castigo, es oportunidad de amar y servir a Dios en la tribulación, aprender a ser humilde.

¿Qué cosa puede haber en una comunidad más pernicioso y perjudicial, que ser un revoltoso, y andar revolviendo a sus hermanos unos con otros? Esa es cosa propia del demonio, porque ese es su oficio.

"Así como cuando a uno le huele mal la boca, es señal que tiene allá dentro dañado el hígado o el estómago; así también cuando habla palabras malas, es señal de la enfermedad allá dentro en el corazón."

El amor, aparentemente inofensivo y sensible, es el medio por donde el demonio suele valerse para llevar muchas almas al infierno.

En castigo de los juicios, Dios suele, dejar caer en las mismas faltas que critica.

El cuerpo, es instrumento de nuestra santificación o de nuestra perdición, por ello, el rigor de los santos monjes en la mortificación, para lograr con la gracia de Dios, hacer del cuerpo y fiel aliado de la salvación eterna.