¿Por qué los matrimonios fracasan?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Todos los días encontramos jóvenes enamorados, perdidos de amor, abrazados sin el menor escrúpulo… al tiempo, se casan o simplemente viven en adulterio… pasados unos años se separan guardándose un profundo rencor o al menos  sufre una gran desilusión en su corazón. ¿Por qué pasa esto?...

Hablando de los adulterios, que son los más, “los matrimonios a prueba” haber si funciona, haber si nos comprendemos… viven desprovistos de la gracia de Nuestro Señor, sin los auxilios propios para su estado, sin el favor de Dios para sobre llevar las cargas propias de la vida y por supuesto en grave peligro de condenación eterna para sus almas.  

Sencillamente, viven contra la voluntad de Dios, que en ocasiones son menos tentados por las artimañas de Satanás porque prácticamente los tiene en vías de condenación eterna, es decir son más del diablo que de Dios… ¿Por qué se separan los esposos?, ¿Por qué se pierde todo?, ¿Por qué fracasan muchos matrimonios?...

La pregunta que me gustaría que Usted me respondiera es esta: ¿Por qué se casan?, ¿Qué intención llevan al contraer nupcias los futuros esposos?, ¿Qué idea tienen del matrimonio?... piense un momento por favor.

Normalmente se casan porque están sumamente enamorados, porque se aman, porque no pueden vivir sin la otra parte y por lo común, desean cohabitar, y sin faltar al pudor, buscan el comercio carnal unido a la amistad, a las muestras de cariño… sea en el matrimonio, sea fuera de él; porque en ese estado, la razón pierde mucha fuerza, dominan los sentimientos, los deseos.

Las personas con principios cristianos, al sentir la fuerza del amor, por no ofender a Dios, buscan unirse conforme la voluntad de Nuestro Señor, en el santo sacramento del matrimonio. Sin deshonrar, pero el lazo principal, en la mayoría de los matrimonios no es el amor a Cristo; es el amor carnal en el mejor de los casos; porque son no pocos quienes se unen en matrimonio por un interés material, por el hijo que viene en camino, por tener sucesión, por resolver el problema de su vida, por no quedarse soltero, o por intereses mezquinos… y a muchos, les da lo mismo casarse que unirse en adulterio.

Qué ocurre cuando el lazo de unión, el fundamento de un matrimonio no es el amor a Cristo… ¿Qué sucede cuando se casan únicamente por el amor carnal, por amor terreno?... Ese matrimonio está fundado sobre arena,  se puede sublimar con el tiempo, hacer del amor terreno, un amor fundado en Dios; desde luego es indispensable el amor carnal, pero no el fundamento ¿Por qué?...

El amor se acaba, lo que inicia por placer termina por obligación, el matrimonio tiene muchas penalidades,  ¿Qué pasa cuando se acaba el amor? Me es penoso decirlo, pero en ocasiones dura solo unos cuantos meses y hasta menos; ¿Si el amor carnal es el fundamento del matrimonio, que sucede cuando se acaba? Todo se derrumba, se vuelve un infierno estar con alguien que no quieres, con quien te causa asco, con quien te repudia…

El único fundamento firme de un matrimonio es Cristo Jesús, el amor a Dios, el amor a la Cruz, y es entonces, cuando ese Padre amoroso lleno de misericordia otorga su gracia para sobre llevar las dificultades propias del matrimonio, y solamente así puede perdurar un matrimonio, con esa gracia invisible que les da fuerzas a los cónyuges para sobre llevar el uno al otro, para sobre llevar las inclemencias de la vida, para ser felices en la pobreza, en la enfermedad, en la vejez, en las contradicciones; 

“Da gracia á los que le contraen con pura conciencia, con la cual sobrepujan las dificultades y pesadumbres á que están los casados sujetos por todo el curso de la vida. Y para que cumplan con el oficio de casados cristianos y satisfagan á la obligación que han tomado á su cargo” De Sacramento Matrimonii, Manual Toledano.

El sacramento del matrimonio es la fortaleza para superar las incomprensiones, los desprecios, incluso, es la fuerza para reponerse en el adulterio… ¿Qué será del matrimonio sin Dios?

Por esto, es importantísima la oración, la invocación al Espíritu Santo,  mayormente en las tentaciones, mayormente del alma de la casa, de la mujer cristiana. ¿Por qué los matrimonios fracasan? Porque les falta Cristo, porque un día se sintieron seguros con las fuerzas meramente humanas  y le dijeron a Dios, no necesitamos de ti, no nos haces falta y en su lugar pusieron a Satanás. ¿Para qué tanta oración, para que ir a misa los domingos? Dan gusto a las pasiones, quitan el altar familiar o las imágenes sagradas, dan preferencia a la televisión, a películas profanas,  los hijos sin una educación cristiana, sin corregirlos, los cónyuges abusan del comercio carnal…

Donde falta Dios, falta todo… en los hogares católicos se dan las cosas despacio, se resfría la caridad, disminuye el amor a Dios, la oración se hace con pesar, se van abreviando hasta desaparecer las devociones católicas y en ese grado se van llenando del espíritu pagano, ¿para qué tantos hijos?; dice la mujer ¿Por qué me tengo que vestir con modestia?, ¿Por qué no puedo usar pantalones ajustados?, ¿Por qué no puedo coquetear?, ¿Por qué tengo que corresponder cuando tú quieras…?, Hay de ti si me eres infiel, porque te dejo…, y entre las amistades mundanas y la televisión pagana cambian el hogar católico en una madriguera de rivalidades, ¿para qué seguir si no nos comprendemos?, ¿mejor cada quien a su casa?, ¿Qué nos pasó?... Se quedaron sin Dios.

¿Cuál es el fin del matrimonio? 

  • “La procreación y la educación de la prole es el fin primario del matrimonio, la ayuda mutua y el remedio de la concupiscencia es su fin secundario.” Código de Derecho Canónico, 1013.

  • “Porque lo primero, este sacramento se instituyó para tener sucesión, y que procuréis dejar herederos, no tanto de vuestros bienes, cuanto de vuestra fe, religión y virtud; y para que os ayudéis el uno al otro á llevar las incomodidades de la vida y flaqueza de la vejez… Finalmente, el Matrimonio fue concedido á los hombres para que huyesen de la fornicación, teniendo el marido su mujer, y la mujer su varón.” De Sacramento Matrimonii, Manual Toledano.

  • “El fin primario del matrimonio es la procreación y educación de la prole. El fin secundario es la ayuda mutua y la satisfacción moralmente ordenada del apetito carnal.” Manual de Teología Dogmática, Ludwig Ott, Fin del matrimonio, pg. 679.



¿Qué sucede cuando contraen matrimonio con la intención de concebir únicamente dos hijos o ninguno?, ¿Cuando no quieren educar a los hijos?, ¿Qué sucede cuando la mujer rotundamente se niega a corresponder al débito conyugal?...

Se trastorna el fin del matrimonio, se oponen a la voluntad de Dios, y por eso no reciben las gracias necesarias para su estado, porque no quieren hacer la voluntad del autor del matrimonio. Si no quieren hacer la voluntad de Dios ¿Qué gracias van a recibir? Y entonces ¿para que se casaron?... 

Aquí radica el problema de los matrimonios, se apartan de la voluntad de Dios; en los hechos, la mayoría de las mujeres no quieres tener hijos y se valen de artimañas para evitarlos aun en contra de la voluntad de su esposo. La mayoría de los padres dicen educar a sus hijos, ¿Yo no sé qué entienden por educar? Hijos que no obedecen a la primera, que es necesario que el padre les grite para que obedezcan; hijos soberbios, berrinchudos; hijos que no se terminan los alimentos; hijos que ni siquiera saben saludar, respetar la Iglesia, estar en silencio, comportarse en la casa ajena, respetar las cosas… 

Da mucha vergüenza ver a los hijos de profesionistas, que más parecen energumenos que hijos de una matrimonio cristiano, recuerden que deben educar según la voluntad de Dios, no conforme el mundo pagano que dice que es normal que los hijos hagan lo que quieran. 

“Tened el uno y el otro gran cuidado de enseñar á los de vuestra casa el temor de Dios. Sed vosotros santos y toda vuestra casa, pues es santo nuestro Dios y Señor;” De Sacramento Matrimonii, Manual Toledano.

Ahora bien, en general los esposos no respetan los fines del matrimonio, particularmente cuando existe atracción física entre los cónyuges, abusan del comercio carnal, apeteciendo únicamente los deleites; algunos educan a sus hijos no tanto por ser la voluntad de Dios, sino por no batallar tanto con ellos; evitan la sucesión de la prole (alguna de las partes), piensan no como matrimonio sino individualmente “si me engañas me voy”, entre otras cosas. 

A esto, debemos unir todas las inclemencias propias de la vida de matrimonio, ¿Qué será de ellos? Es muy difícil que sobrevivan esos matrimonios, porque no quieren vivir según la voluntad de Dios.El Papa Pío XII declara: 

“Cuando Nuestros Predecesores, de santa memoria, y en particular el Sumo Pontífice Pío XI en la carta encíclica ‘Casti Connubii’, proclamaban y recordaban las santas e inviolables leyes de la vida matrimonial, ponderaban y se daban perfectamente cuenta de que en no pocos casos se exige a los esposos cristianos un verdadero heroísmo para cumplirlas inviolablemente. Sea que se trate de respetar los fines del matrimonio queridos por Dios; o de resistir a los incentivos ardientes y lisonjeros de pasiones y solicitaciones, que insinúan a un corazón inquieto que busque en otro lugar lo que no ha encontrado o cree no haber encontrado en su legítima unión de un modo que le satisfaga plenamente como había esperado; sea que para no romper o no aflojar el vinculo de las almas y del amor mutuo, llegue la hora de saber perdonar, de olvidar una desavenencia, una ofensa, un choque quizá grave: ¡cuántos dramas íntimos nacen y desarrollan sus amarguras y sus lances detrás del velo de la vida diaria! ¡cuántos heroicos sacrificios ocultos! ¡cuántas angustias de espíritu para convivir y para mantenerse cristianamente constantes en su puesto y en su deber!”  SS. Papa Pío XII Esposos Heroicos, 20 de agosto de 1941.

Amados hermanos, todo es fácil cuando uno va de la mano con Jesús, las dificultades se hacen ligeras, encontramos alegría en las penas, consuelo en las amarguras; pero lejos de Dios ¿Qué podemos encontrar? Pobres matrimonios que viven en pecado mortal en forma habitual, pobres esposos que no cumplen la voluntad de Dios en su matrimonio, ¿Dónde encontrarán consuelo, alegría, fortaleza? Por esto los matrimonios fracasan, porque están lejos de Dios, en pecado mortal y con la cruz propia de su estado, hay razón para entenderlos, se han quedado solos…

Pero nunca se les olvide, que el matrimonio es fuente de santidad, que las cruces propias del matrimonio, son un tesoro para la eternidad, son el medio como conseguirán la gloria eterna habiendo cumplido con sus obligaciones propias de estado.Que no los deslumbre las falsas libertades proclamadas por los hijos de las tinieblas, el famoso divorcio del estado, la operación para no tener sucesión, la planificación familiar, los derechos de todos menos los de Dios, la igualdad del hombre y de la mujer, que lejos de acercarnos a la gloria eterna , nos alejan al socavar los fundamentos de nuestra Santa Religión, los fines del santo matrimonio, que esas falsas libertades lejos de ayudar son un verdadero peligro para la salvación de las almas.

“Vanidad de vanidades, y todo vanidad, sino amar y servir solamente a Dios. Suma sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales.Y pues así es, vanidad es buscar riquezas perecederas, y esperar de ellas. También es vanidad desear honras, y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne, y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente.Vanidad es desear larga vida, y no cuidar que sea buena. Vanidad es mirar solamente a esta presente vida, y no proveer a lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se pasa, y no busca con solicitud el gozo perdurable.Acuérdate frecuentemente de aquel dicho de la Escritura: No se harta la vista de ver, y el oído de oír.” Imitación de Cristo, Libro I, Capítulo I.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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