Meditaciones


La meditación es fundamento de nuestra fe, una persona que cada día tiene santas meditaciones sobre las verdades eternas de nuestra fe católica esta en camino de santificación.

Que se pierda todo, antes que perder a Dios, y que sea disgustado todo el mundo, antes que lo sea Dios.

Muchos siguen la sombra y apariencia de humildad: fácil cosa es traer la cabeza inclinada, los ojos bajos, hablar con voz humilde, suspirar muchas veces, ya cada paso llamarse miserables y pecadores; pero si a esos los tocáis con una palabra, aunque sea muy liviana, luego verán cuán lejos están de la verdadera humildad:

"Aconsejamos el Santo Rosario a todo el mundo: a los justos, para perseverar y crecer en gracia de Dios, y a los pecadores, para salir de sus pecados." San Luis María G. de Montfort, 'El secreto del Santo Rosario', rosa XLI.

Fortalécete y cura tus heridas a la sombra de Jesús Sacramentado, implora la misericordia de su Sagrado Corazón, ahí encontrarás consuelo, alivio y consejo para tu salud espiritual.

La ociosidad engendra muchos peligros para la salud espiritual, procura ocuparte en la santificación de tu alma, en la gloria de Dios, en el cumplimiento de los deberes de estado.

Haz lo que haces en gracia de Dios, pero trabaja cada día para poder alcanzar esa vida. Es difícil, pero no imposible.

Somos ricos en errores, miserias y pecados, pues hay que sacar provecho para alcanzar la salvación eterna.

¿Si en este momento tuvieras que morir cuál sería tu destino? ¿Te encuentras en gracia de Dios o en pecado mortal?

Utilice su inteligencia para ganase el cielo en todas las ocasiones del día, sean prosperas o adversas, no se busque a usted mismo en todas las cosas, busque a Dios Nuestro Señor y la inmolación de Usted.

¡Cuán dulce es dar el corazón, el cuerpo, el alma, a Jesús! ¡Ah! ¡cuán generoso es este Señor, cuán fiel este Amigo, cuán magníficamente recompensa este Dios a todos aquellos que le sirven!

La santificación de un alma no es cuestión de unos días, es aprender a vivir en gracia de Dios, lo cuál requiere inteligencia aplicada, voluntad y la gracia de Dios Nuestro Señor.

"El alma racional está creada a imagen de Dios: todas las creaturas pueden ocupar nuestra alma, pero sólo Dios es capaz de llenarla".