Meditaciones


La meditación es fundamento de nuestra fe, una persona que cada día tiene santas meditaciones sobre las verdades eternas de nuestra fe católica esta en camino de santificación.

Procura buscar la salvación eterna de tu prójimo, en vez de hablar mal, trata de disculparlos y de hacer oración por sus pecados.

Dios bien merece que dejes todo lo que tienes, para seguir su llamado y ganar su paraíso; deja todo, si no materialmente, por lo menos por el espíritu y la voluntad.

Qué contradicción. ¡Preferimos la amistad inconstante de los hombres a la amistad del mismo Dios!

Recibe, pues, a Jesucristo; si tu amor es tibio, se inflamará mediante la recepción de este Sacramento, porque es la fuente del fervor y de la devoción.

En el cielo solamente están los verdaderos bienes, las alegrías sin mezcla.

No te desalientes si no eres escuchado de inmediato.

Piénsalo seriamente en lo porvenir, deja esas ocasiones peligrosas y no te preocupes por lo que diga el mundo. ¿Dónde estamos si más tememos disgustar a los hombres que a Dios?

No hay en este mundo gozo comparable al que experimenta el pecador que se descarga del peso de sus faltas mediante una buena confesión.

¿En qué he empleado tantos años que Vos me habéis concedido para procurarme la salud eterna?

portate bien, no hagas cosas malas.

La lengua debe usarse para santificarse, para hablar cuando debe defenderse la gloria de Dios y hablar de ella, cerrarla para santificarse en el silencio.

¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pecado mortal?