Agradecele a Dios que tienes vida.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Las manos que tienes, tus ojos, tu corazón ¿Quién te los dio?, ¿Ya le agradeciste a Dios Nuestro Señor por tantos beneficios que te ha concedido? Procura cada día agradecer tantos beneficios, esfuérzate por evitar el pecado y valorar cada día la bondad de Dios.



II. Nuestro Señor Jesucristo fue crucificado para redimirnos con su sacrificio santo, cada día nos envía sus ángeles para que nos cuiden, nos protejan e inspiren santos pensamientos. ¿Cómo agradeces a Dios tantos beneficios materiales y espirituales? 



III. En las aflicciones y padecimientos se purifica el alma y acrecienta la virtud, procura ofrecer cada día tus sufrimientos y humillaciones a Dios Nuestro Señor, en agradecimiento de su sagrada Pasión y muerte por nosotros. Pídele a Dios con todas las fuerzas de tu corazón, que te haga santo, que te de un corazón de niño que sepa perdonar y olvidar.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


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