Aprender a vivir en gracia requiere tiempo, esfuerzo y dedicación.


19 Jan
19Jan


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. La vida espiritual requiere mucha perseverancia, sobreponerse a los cambios anímicos [sentimientos], y sobre todo aprender a vivir en gracia de Dios, levantándose cuantas veces sea necesario. 

II. La santificación de un alma no es cuestión de unos días de retiro espiritual, una temporada de rezar el santo Rosario, confesarse y comulgar en la santa misa; es necesario aprender a vivir en las condiciones particulares que la Divina Providencia permita para cada uno en particular, sobreponiéndose a las tentaciones, a la ingratitud del mundo, a las miserias de la propia naturaleza humana.

III. La abnegación cristiana es fundamental, es decir: "Absoluto y espontáneo sacrificio que uno hace de su voluntad y de sus gustos. Abnegatio sui." Aprender a negar nuestra voluntad por la de Dios Nuestro Señor expresada en sus santos mandamientos, en lo cual se materializa el amor verdadero que un hombre tiene a Nuestro Señor Jesucristo:  "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23.

IV. Una voluntad determinada, donde se define exactamente que es lo que se quiere, busca y procura: Amara y servir a Dios Nuestro Señor, para verle y gozarle en la gloria eterna; poco o nada debe interesar los estados de ánimo, las personas que se molestan o hablen mal de uno, las tentaciones y pecados propios de la miseria humana. En síntesis: determinarse a salvar su alma por la buenas o por la malas, en las condiciones particulares que le toquen vivir y con las cruces y reveses que la Providencia permita para nuestra mayor santificación.

"Las cosas se deben medir por cuanto le ayuden o estorben a la consecución de su último fin, se sigue que, considerándolas en sí mismas por su respeto y amor no debe inclinarse más a unas que a otras, cualesquiera que sean." San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales.


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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