¿Cuáles son tus deseos?



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. Nuestros deseos son nuestros más crueles verdugos o nuestros mejores aliados para la gloria eterna. Los deseos pueden hacer una vida infeliz, siempre deseando lo que no tiene: mejor salud, riquezas, placeres, poseer más ingenio, más fuerzas, más hermosas cualidades naturales, etc; y aún teniendo esos deseos, los deseos incontrolados, buscarán otras mayores que no tienen. 


II. Sé feliz con lo que Dios te ha concedido, pues la felicidad no consiste en el tener o poseer, sino en la conformidad con la santa voluntad de Dios Nuestro Señor y en su amistad divina. ¡Cuántas personas hay más pobres que tú y sin embargo son más dichosas, porque no desean sino lo que Dios quiere que posean! 


III. ¿Cuáles son tus deseos? ¿Porque los deseas? Deseas acaso las humillaciones para ser humilde como Nuestro Señor, deseas la pobreza o el martirio para imitar en todo a Nuestro Divino Redentor. Desea la santidad de vida conforme a la sagrada voluntad de Dios, cada día di con tu corazón: Bendito sea Dios en las buenas y en las malas.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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