El desconsuelo en la oración.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



I. Dios fortalece a las almas buenas, quitando algunos consuelos espirituales: la penitencia les es insoportable, la oración les da tedio, la lectura espiritual y las prácticas de devoción les son fastidiosas. Causa vergüenza, tristeza y coraje en las almas buenas, porque en otro tiempo era una gran felicidad. Debe continuar con sus devociones para que su alma madure, busque en todo al Dios de los consuelos y no, los consuelos de Dios. ¿Acaso el Señor no fue abrumado de tristeza en el huerto de los Olivos? 


II. Dios Nuestro Señor quiere que sus hijos crezcan, que se hagan fuertes en la aflicción y en el desconsuelo. Debes sacar provecho de ese estado, anonadarte ante la presencia de Dios, aprovecharte mucho en humildad, en perseverancia y sobre todo, se ha de probar tu recta intención de que buscas agradar a Dios y no, servirte de Dios para sentirte bien.


III. "Señor pequé, ten misericordia de mí", aprovecha ese tiempo en desconsuelo para purificar tu alma, para rectificar tus santas intenciones, para adorar a Dios Nuestro Señor. Procura refugiarte en el Santo Rosario, en la intercesión de la Santísima Virgen María.

 


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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