El santo escapulario de Nuestra Señora del Carmen.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



I. Es un honor, una gran bendición llevar dignamente el santo escapulario de Nuestra Señora del Carmen. ¿Que dicha espiritual para un alma que en su vida llevó dignamente en su pecho el sagrado escapulario? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes (San Andrés de Creta).


II. Pero, para gozar de las gracias del santo escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? Si te encuentras en pecado mortal, implora la misericordia de Dios en la sagrada confesión, arrepiéntete de corazón y pide la ayuda de la Santísima Virgen del Carmen, sobre todo la gracia de llevar dignamente el sagrado escapulario. La Santísima Virgen rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados (San Jorge de Nicomedia).


III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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