El ser católico no es un romanticismo.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. El ser católico no es un romanticismo, un sentir bonito o una cuestión de gustos y momentos. Quién tiene profesión de ser católico, debe  sostener los intereses de Nuestro Señor Jesucristo, tratando en cuanto a la humana naturaleza, de vivir el Santo Evangelio cada día.


II. Dios Nuestro Señor nos da absoluta libertad, quién desea profesar la fe católica debe ser por amor a Dios, no por temor servil o intereses de mundo. ¿Cómo probamos nuestro amor a Dios Nuestro Señor? Cumpliendo los santos mandamientos.


III. Buscar cumplir los santos mandamientos, usar del mundo tanto cuanto nos ayude a nuestra santificación; y dejar las opiniones del mundo, los sentimientos y las opiniones de quienes se buscan a ellos mismos.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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