En el tiempo se determina la salvación eterna de un alma o su condenación.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I. El tiempo que Dios Nuestro Señor nos concede, es para utilizarlo en bien de nuestra santificación eterna, de la mayor honra y gloria de Dios. En el tiempo se determina la salvación eterna de un alma o su condenación, ¿Cuándo aprecio debemos de tener del tiempo? El tiempo es la medida de nuestra vida, tomar la resolución de servirnos del tiempo para salvarnos, y no para condenarnos buscándonos a nosotros mismos.



II. El tiempo presente está en nuestras manos; utilicémoslo más santamente que en el pasado. Este tiempo es solamente un momento, y en este momento debemos merecer una eternidad de dicha o de desgracia. Dios no me pide más que este momento: ¿se lo negaré? Aun cuando fuese necesario sufrir una eternidad para gozar de Dios, ¿qué motivo tendríamos para quejarnos?


III. El tiempo por venir es incierto; ignoras cuánto te queda en el reloj que debe medir tu vida. No puedes asegurarte ni un solo momento más de vida. ¡Desventurado! No te queda sino una resolución para adoptar: emplear bien el tiempo que tienes; pasa esta hora como si hubiese de ser la última de tu vida; penétrate de este pensamiento todas las mañanas y no te costará concebir un gran dolor por tus pecados y emplear bien tu tiempo.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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