Haz bien a todos, pero hazlo por amor de Dios.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


I.- Cada día cada uno hace obras buenas, pero muchas se pierden por la intención: sentirse bien, evitar un problema, respetos humanos, urbanidad, etc. Haz bien a todos, pero hazlo por amor de Dios. 


II. Todo lo que tenemos es recibido de Dios nuestro Señor, con paciencia y humildad, poco a poco ir corrigiendo el camino, con el santo propósito de hacer todas las cosas por amor a Dios Nuestro Señor. Lo cual engendra un habito que debemos santificar con nuestras buenas obras y santas intenciones.


III. Los hombres buenos empiezan en el día a día, con pequeñeces, con aparentes insignificancias, en medio de un mundo que no conoce reglas, salvo el interés propio. Empieza hoy con el Santo Rosario, con guardar silencio, con no obrar al primer impulso; lo cual enriquecido y fortificado con la gracia de Dios Nuestro Señor, es el camino de un alma a la perfección espiritual. 


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Etiquetado:  Meditaciones

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.