La santa cruz de cada día.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



I. San Andrés en su gran amor que tenia a Dios Nuestro Señor había deseado durante mucho tiempo la cruz y había preparado su espíritu para recibirla. 

Pide a Dios que se haga su santa voluntad en su vida, tu cruz te será dulce; Di con San Andrés: Oh buena Cruz, oh Cruz por tanto tiempo deseada, sepárame de los hombres para devolverme a mi Maestro, a fin de que Aquél que me ha redimido por la cruz, me reciba por la cruz.



II. San Andrés se alegró a la vista de su cruz porque debía morir como su divino Maestro. Cuando veas tú que se te aproximan la cruz y los sufrimientos, que este pensamiento te fortifique. Jesús ha padecido todos estos tormentos y mucho más crueles aun, para endulzarme con su amargura. 



III. Nadie está exento de cruz en este mundo; siente menos su pesadez quien la lleva alegremente por amor a Dios. La cruz es un navío; nadie puede atravesar el mar del mundo si no es llevado por la cruz de Jesucristo (San Agustín). 




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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