La tristeza se vence con el Santo Rosario.


I. Todos cometemos errores, pecados y ofensas a Dios Nuestro Señor, pero es más grande la  misericordia de Dios para con el pecador arrepentido. Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te dará la paz y las gracias necesarias. "El Señor es mi Pastor nada me faltará."


II. Ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. Pero recuerda que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva eternamente. Llorar tus pecados para moverte a un sincero arrepentimiento, y empezar a trabajar en la construcción del hombre de Dios, un hombre nuevo: "Porque estáis ya muertos y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Colosenses III, 3.


III. El Santo Rosario rezado con devoción, piedad, atención es el camino seguro para la salvación eterna, para enmendar nuestra vida pecadora, para llenarnos de gracias y bendiciones celestiales. Reza el Santo Rosario y encontrarás alivio a todos tus males. "Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12. 

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