Levanta los ojos al cielo.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


l. El buen católico lo podrán perseguir, podrá sufrir pobreza, muerte, enfermedad; pero su grandeza es salvarse, entrar en el cielo no por 100 años, eternamente en el cielo en compañia de los santos. ¿Qué importa los padecimientos terrenos, si hay una eternidad de gloria?



II. Levanta tus ojos al cielo, para mayores cosas has nacido, esto que hoy pasa no es para siempre, la gloria y la pena en la tierra termina con la muerte. No te ahogues en un momento de pena terrena, lucha como soldado por el cielo, cumple los mandamientos de Dios y reza el santo Rosario.



III. El enemigo principal es tu amor propio, la pereza [permanecer sin hacer nada esperando al día de mañana] ¡Levántate, despierta y trabaja por tu salvación eterna! Implora la ayuda de Dios trabajando, reza el Santo Rosario con energía, determinación, voluntad determinada y destierra de tu vida el hubiera sido, la crítica y el quejarse de todo.


Dios te bendiga


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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